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HISTORIA UNIVERSAL DE LA CONTABILIDAD by Susana ...
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Presentación
Resumen
Introducción
La contabilidad
en la pre historia

La contabilidad
en la Edad Antigua

El país
situado entre el Tigris y el Éufrates era ya en el cuarto milenio a. De J.C.
asiento de una próspera civilización. Los comerciantes de las grandes ciudades
mesopotámicas constituyeron desde fechas muy tempranas una casta influyente e
ilustrada.[5]

Contabilidad en
la Edad Media
La contabilidad
en la Edad Moderna
a)
Aportes del Medioevo a la Contabilidad
:
b)
Los Mercaderes y Artesanos, como
Facturadores del Orden Establecido
c)
El Desarrollo Comercial y los
Fermentos de la Cualificación contable
d)
La Internacionalización del Comercio
Medieval: Primera Expresión de la “Globalización”
e)
Los Entornos Cambiantes y el Correlato
Contable
f)
El Comercio y las Relaciones
Mercantiles:
g)
La Racionalidad del Capitalismo y el
Cambio del Modelo Contable
h)
La Globalización y Mundialización del
Capital y las Manifestaciones de la Extraterritorialidad Perversa
La contabilidad
contemporánea
i)
Teoría de la personificación
j)
Teoría jurídica
k)
Teoría económica
l)
Teoría de la contabilidad pura
m)
Teoría administrativa
Conclusión
Bibliografía
Documento de www.monografia.com.
Origen y
evolución de la contabilidad en el mundo
- Presentación
- Resumen
- Introducción
- La contabilidad en la pre historia
- La contabilidad en la Edad
Antigua
- Contabilidad en la Edad Media
- La contabilidad en la Edad
Moderna
- La contabilidad contemporánea
- Conclusión
- Bibliografía
Presentación
Inevitablemente, la Contabilidad – como cualquier otro campo
disciplinar- al enfocar la realidad, la delimita y la moldea para constituir su
objeto de conocimiento, con lo cual se obtiene una imagen, una forma de
representación y, por qué no, una forma específica de concepción del mundo. En
esta trama interpretativa y en esta adhesión a un cuerpo teórico, se establece
una actitud, que sirve a los contables para desarrollar su práctica o
aproximación científica, desde los trampolines y criterios que han surtido y
alimentado una tradición, que obviamente ha tenido que traspasar varios mojones
y obstáculos para su paulatina perfectibilidad.
Fortunosamente,
en este proceso lento pero creciente no ha existido uniformidad y homogeneidad
y, por el contrario, coexisten dispersamente teóricos con muy diversos
intereses, inclinaciones e incluso posturas ideológicas. Aún cuando, es
dispendiosa la revisión de estas múltiples concepciones sobre lo contable, lo
cierto es que, la reconstrucción de la historia de la contabilidad como
disciplina, permite y permitirá deshilar un apretado tejido de confusiones e
incertidumbres para, finalmente, fundamentar sobre esas consideraciones una
reflexión que posibilite trazar una línea específica de trabajo que implique
unos desarrollos menos instrumentales y más desde la reflexión de lo
epistemológico.
La intención
de este trabajo es entretejer problemáticas relativamente diversas, teniendo en
cuenta que en términos históricos, pueden construirse multiplicidad de
interpretaciones, que tan solo se pueden inferir por algunas constantes que
articulan y reconocen los procesos y actores que interactuaron como agentes
transformadores de esa realidad.
Resumen
La historia
de la contabilidad comprende actualmente no sólo el estudio de la evolución de
las técnicas contables, sino también el de la organización y las técnicas de
gestión y control empresarial, que forman un todo con la organización contable
instrumentada, así como el de las operaciones reflejadas en los registros de
cuentas.
Dentro de
este ámbito, la historia de la contabilidad no descuida lógicamente el estudio
del pensamiento y la enseñanza contables, ni el de la formación de la profesión
contable y el establecimiento de grupos corporativos profesionales, o el
análisis de la legislación y disposiciones que regulan la actividad contable.
La
contabilidad se remonta a través de los tiempos entonces decimos que su estudio
se rige como uno de los sistemas más notables y eficaces para dar a conocer los
diversos ámbitos de la información de las unidades de producción o empresas.
La
contabilidad es una actividad tan antigua como la propia Humanidad.
En efecto,
desde que el hombre es hombre, y aun mucho antes de conocer la escritura, ha
necesitado llevar cuentas, guardar memoria y dejar constancia de datos
relativos a su vida económica y a su patrimonio: bienes que recolectaba,
cazaba, elaboraba, consumía y poseía, bienes que almacenaba, bienes que
prestaba o enajenaba, bienes que daba en administración, etc.
Este tema no es nada novedoso, ha sido
un poco descuidado y esto no debe de pasar ya que todo profesional contable
debe conocer todo aquello que es fundamental para su carrera.
Introducción
La
contabilidad se remonta desde tiempos muy antiguos, cuando el hombre se ve
obligado a llevar registros y controles de sus propiedades porque su memoria no
bastaba para guardar la información requerida. Se puede afirmar que en la
búsqueda del origen de la contabilidad muchas investigaciones han revelado que
los inicios de esta se han encontrado
en la prehistoria hallándose vestigios
de ello alrededor de 8000 a.c.
Además se ha
demostrado, a través de diversos historiadores que la contabilidad ha ido evolucionando
en las diferentes etapas del mundo,
perfeccionándose cada vez más en sus métodos y técnicas los cuales ayudaron a
su mejoramiento y difusión en el mundo.
De modo que,
el presente trabajo contiene una visión introductoria en torno a la evolución histórica de la contabilidad.
OBJETIVOS
Objetivo general.
ü El
objetivo de este trabajo es demostrar cómo ha ido evolucionando la Contabilidad
con el paso de los años y de generaciones.
ü Explicar
el origen y los fundamentos de la contabilidad a través de la historia.
Objetivos específicos.
ü Conocer
cómo la contabilidad se ha ido desarrollando por todo el mundo, comenzando con
las diferentes culturas que hoy en día conocemos y saber qué instrumentos
utilizaron para ejercer el registro contable.
ü Explicar
la evolución histórica de la contabilidad en la prehistoria así como también
conocer como se dio inicio al principio de la dualidad en aquella época.
ü Dar
a conocer el amplio conocimiento que otorga la contabilidad desde sus inicios
hasta la actualidad en el mundo.
ü Conocer
la evolución de la contabilidad en cada una de las edades.
ü Utilización
de términos bien definidos empíricamente significativos.
ü Procedimientos
sistemáticos de comprobación de la información en cada una de las edades.
La contabilidad
en la pre historia
El hombre de
Cromagnon aparece hace 45.000 años, como sociedades nómadas. El hombre
prehistórico, se retira a pintar en la soledad de las cuevas, como la de
Altamira, a dejar constancia del número de sus animales cobrados en cacería.
En virtud de
que para aquellos primeros tiempos de la historia de la humanidad, el hombre no
disponía del recurso que constituye la escritura y, era necesario conservar
algún tipo de anotaciones o registro de las transacciones comerciales, nuestros
comerciantes y personas de negocios del ayer se vieron precisados a grabar
muestras en rocas o árboles, o señales en las paredes de barro de sus casas.[1]
De acuerdo a
los informes de que se dispone, estos escritos eran en forma pictórica,
plasmados en tablillas de barro y su fabricación se les atribuye a los
sumerios, los cuales fueron predecesores de los babilonios. Según los datos
arqueológicos, las técnicas utilizadas por los Sumarios para llevar a cabo
dichos registros, consistía en tomar tablillas de barro húmedas y con el
extremo afilado de un juneo o carrizo hacían las marcar correspondientes.
La Contabilidad Vista Por La Arqueología
La
Arqueología realizó hallazgos de textos contables en la Ciudad de Uruk, a los
que se sumaron descubrimientos “registros” similares en Irán: en Susa, Chogha
Mish y en parajes tan alejados como Godin Tepe, unos 350 kilómetrosal norte de
Uruk. Luego, en años recientes, se han exhumado tablillas escritas en el estilo
de Uruk en Siria, en Habuba Kabira y Jebel Aruda, unos 800kilómetros al noroeste.
Los nuevos textos hallados resultan más antiguos que los estudiados por
Falkenstein. La mayor parte de las tablillas fueron encontradas en las ruinas
de casas privadas, en las que la presencia de sellos y de tapones de arcilla
para jarras marcados con improntas de sellos testimonia cierto tipo de
actividad mercantil. [2]
Nuzi, una
ciudad iraquí del segundo milenio antes de Cristo, fue excavada por la American
School of Oriental Research de Bagdad, entre 1927 y 1931. En 1959, Leo
Oppenheim, del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago escribió un
artículo sobre la existencia de un sistema de asientos que hacia uso de
“fichas”. Según los textos de Nuzi, dichas fichas se empleaban con fines
contables; se decía de ellas que estaban “depositadas”, “transferidas” y
“suprimidas”.
Oppenheim
imaginó un tipo dual de sistema contable en los textos de Nuzi: además de los
elaborados documentos cuneiformes de los escribas, la administración palaciega
poseía unas cuentas tangibles paralelas. Por ejemplo, una ficha de una clase
determinada podría representar cada uno de los animales de los rebaños del
palacio. Cuando, en la primavera, nacían nuevos animales, se agregaba un número
igual de fichas nuevas; cuando se sacrificaban animales, se sustraía el número
apropiado de fichas. Se trasladaban las fichas de un estante a otro,
probablemente, cuando los animales se “movían” de un lugar a otro (cuando las
ovejas fueran esquiladas) y así sucesivamente.
Los Tokens
El hallazgo
de una tablilla hueca, en forma ovoide, en las ruinas del palacio reforzó la
hipótesis de Oppenheim. La inscripción que figura en la superficie dela
tablilla es una lista de 49 animales. La tablilla era hueca y dentro de ella se
hallaron 49 fichas, que presumiblemente, representaban una transferencia de
animales desde un lugar a otro. Las cuentas (fichas), el listado de los bienes
(animales) y su explicación a través del gravado en la superficie del
dispositivo de arcilla, llevan a la conclusión que en Nuzi las “fichas” eran
usadas para contabilizar. Caracteriza el primer período de desarrollo de la
disciplina como intuitivo primitivo, y abarcaría desde los años 8000 a.c. hasta
el 4000 a. C. en las cuales se dan manifestaciones primitivas
representacionales bajo la forma de piezas de arcilla (tokens) de diferentes
formas, en donde cada forma representaba un objeto susceptible de variación.
Los tokens o piezas de arcilla utilizados simbolizaban los objetos de estudio
que se necesitaba relevar y sobre los cuales se operaban físicamente los
cambios que manifestaban. De donde afirmamos que los tokens constituyen el
origen o antepasado de lo que se conoce en nuestros días como cuenta contable.
Los tokens eran guardados en envases a los que se les introducía o se les
sacaban las piezas de arcilla, dependiendo del tipo de transacción que el
usuario necesitaba registrar, a la manera de un registro contable que indicaba
por sí mismo el estado de los objetos que en el contenía. A partir del año 3250
a.C. se utilizaba una esfera hueca de arcilla como envase para guardar las
piezas contables. Muchos de los envases o “sobres” fueron encontrados en sitios
arqueológicos del Medio Oriente.
Dichos
descubrimientos llevaron a las siguientes conclusiones:
ü La
contabilidad existió miles de años antes de la existencia de la escritura y de
la noción del conteo en abstracto;
ü La
contabilidad se convirtió en el motor de creación que impulsó la escritura y la
noción de contar en abstracto; Un tipo de registro de doble entrada (un
prototipo) existió 5000 a.c.
Estos descubrimientos permiten afirmar
que la primera misión cultural de la Contabilidad fue anteceder al nacimiento
de la creación de la escritura y de la noción del conteo en abstracto dos de
los más grandes e importantes inventos de la historia de la humanidad; La otra
misión que precedió a la tarea de hacer a la gente responsable por sus
transacciones comerciales fue registrar sus obligaciones y los derechos del
propietario, almacenar y clasificar los recursos y ejercitar correctamente la
función de administrador. Vale decir, que la responsabilidad ha sido la mayor
función de la Contabilidad por alrededor de 10.000 años. Tanto la escritura
china como la maya fueron invenciones relativamente tardías. Algún otro sistema
de escritura debe haber sido el primero, y es a partir de este punto inicial de
donde comienza la búsqueda de los antecedentes del arte. Normalmente, se asigna
a los sumerios de Mesopotamia el mérito de haber sido los primeros en escribir
textos. Hacia el último siglo del cuarto milenio antes de Cristo, los funcionarios
de las ciudades estados sumerias como Uruk habían desarrollado un sistema para
asentar cifras, pictogramas e ideogramas sobre superficies de arcilla preparada
al efecto distinguen dos tipos de tokens:
Las piezas sencillas (plain tokens):
Esferas, discos,
triángulos, cilindros, rectángulos, conos, ovoides, y tetraedros, los que
pueden ser rastreados hasta el 8000 a.C.
Las piezas complejas (complex tokens):
A menudo
estaban perforados, agregándose formas eran usados en las principales ciudades
y templos. Los pequeños objetos (eran de 1 a 4 cm.) fueron cuidadosamente
moldeados a mano en arcilla y cocinados a temperatura templada. En la época
prehistórica la forma de cada pieza cumplía la función de una cuenta de en
sentido genérico, mientras que la cuenta principal era representada por el
envase de arcilla identificando con el sello del deudor impreso en la
superficie del envase.
La Doble Entrada En La Prehistoria
Las piezas
de arcilla, que eran de diferentes formas y que con el correr de los tiempos fueron
incrementando su variedad, representaban distintos como dities, fueron muy
utilizadas entre los años 8000 y 3000 antes de nuestra era. Antes del 3250 a.c.
los “tokens” fueron presuntamente guardados en envases de algún material
perecedero, pero después de esa fecha, los tokens fueron guardados en
envolturas de arcilla, representando cada una de éstas, un comodity agregándose
si era debido por una persona a otra o si era debido al templo, pues muchos de
estos tokens con sus envolturas fueron encontrados en antiguos templos.
Asimismo simultáneamente existía un método alternativo, que consistía en usar
los mismos tokens perforados y engarzados por un cordel, uniendo los extremos
por una pieza hecha en arcilla en forma de gotacon un sello que identificaba al
deudor, destacándose obviamente la ventaja de esta alternativa pues se lograba
tener una visión instantánea del deudor y del tipo de activo que representaba
su obligación.
Hacia el
3200 a. C. la unidad que contenía los tokens era utilizada para tener una
rápida identificación del contenido, pues en la superficie se indicaba el
deudor y también su conformación, a través de imprimir cada token en la
superficie exterior del envase, pudiendo tener una rápida identificación de la
deuda total sin necesidad de abrir el envoltorio. Dado que las formas de varios
tipos de tokens estaban regularmente estandarizadas, cada forma tenía la misma
función que en la actualidad cumplen las cuentas de un específico tipo, y que
como no esta seguro desde cuando tiene lugar claramente, se propone elaborar
una afirmación al respecto.
Los antiguos
Sumerios llevaban una especie de registro de doble entrada alrededor de 5000
años atrás, lo cual explica que los antiguos de Medio Oriente tuvieran sistemas
de registro, y que la estructura lógica de ése sistema era básicamente la misma
que en la actualidad se utiliza con la partida doble.[3]
La estructura se manifiesta por si misma empíricamente en hechos económicos
tales como ventas, compras, transacciones de inversiones y préstamos, producción
y otros procesos de transferencias. Al mismo tiempo la misma estructura puede
conceptualmente ser representada no solo a través de un diario con doble
entrada sino como una matriz, vectores, ecuaciones algebraicas, y diagramas de
flujos o una red. Se puede responder que la transferencia de bienes, de una
persona hacia otra, que ya posee ésta estructura lógica, usualmente se denomina
ingreso - salida o principio de dualidad.
ü Se
está revelando en el exterior el contenido oculto del envase;
ü Se
está revelando de un vistazo la propiedad del propietario representado por el
envase.
La
explicación que antecede fundamenta la idea de la existencia del sistema de
doble entrada antes del 3000 a.C.
La jerarquía de las cuentas arcaicas y la
difusión de la contabilidad
Los tokens
podían representar bienes o servicios, pues parece que una de las formas
(tetraedro) representaba un día de labor. Un segundo nivel de cuentas estaba
representado por el receptáculo así como el engarzado que se agregaba, y el
tercer nivel de cuentas se podía encontrar en la acumulación de todos los
envases de arcilla y los engarces agregados en un templo o de otro tipo de
entidad.

La contabilidad
en la Edad Antigua
Recientes investigaciones como las
de Denise Schmandt-Besserat y, sobre todo, las de Hans Nissen, Peter Damerow y
Robert Englund (1990), arqueólogos e historiadores de la antigua Mesopotamia,
permiten afirmar, que los primeros documentos escritos que se conocen,
constituidos por millares de tablillas de arcilla con inscripciones en
caracteres protocuneiformes, elaboradas hace más de 5.000 años, contienen tan
sólo números y cuentas, sin textos ni palabras. [4]
Este hecho hace concluir a los
citados investigadores que la escritura debió de surgir, hacia el año 3,300 a.C.,
para satisfacer la necesidad que sentían los antiguos habitantes de Mesopotamia
de registrar y dejar constancia de sus cuentas.
No fue, pues, el deseo de legar a la
posterioridad el recuerdo de hazañas guerreras, relatos de héroes o dioses, o
de plasmar normas jurídicas lo que motivó el nacimiento de la escritura, como
se creía hasta ahora, sino simple y llanamente la necesidad de recoger y
conservar las cuentas originadas como consecuencia de procesos productivos y
administrativos.
De aquí parte la formulación de un
paradigma contable inicial, en el cuál la práctica es la base.
Después de establecer la
"cuenta" se crea la necesidad de ejercer un control contable, ya que
era necesario verificar la veracidad de la información, desde este momento se puede
hablar de la ciencia contable como un objeto de estudio.

Las primeras
civilizaciones que surgieron sobre la tierra tuvieron que hallar la manera de
dejar constancia de determinados hechos con proyección aritmética, que se
producían con demasiada frecuencia y eran demasiado complejos como para poder
ser conservados por la memoria. Reyes y sacerdotes necesitaban calcular la
repartición de tributos y registrar su cobro por uno u otro medio. En último
lugar los comerciantes han sido siempre el sector de la sociedad más
comprometido con cualquier nuevo procedimiento de registro de datos. Y
mercaderes y cambistas los ha habido desde los primeros momentos en todas las
civilizaciones.
Escuelas de la práctica
Esta
comprende el período del 470 al 1458, a partir de este momento se pasa de
oficio a profesión, se habla del uso de libros ligados y normas.
Esto crea un
nuevo sentido, ya que se mejoran las prácticas contables, el desarrollo
histórico lleva a la introducción de la partida doble.
Nacen varias
escuelas que investigan y contribuyen al desarrollo contable, que buscaban
mejorar la práctica y entregar información útil, pero dejaron a un lado la
formulación de una teoría contable que le diera fundamento a sus avances.
La contabilidad mas resaltante
Mesopotamia
El país
situado entre el Tigris y el Éufrates era ya en el cuarto milenio a. De J.C.
asiento de una próspera civilización. Los comerciantes de las grandes ciudades
mesopotámicas constituyeron desde fechas muy tempranas una casta influyente e
ilustrada.[5]
El famoso
código de Hammurabi, promulgado aproximadamente en el año 1700 a. De J.C.,
Contenía a la vez que leyes penales, normas civil y de COMERCIO. Regulaba
contratos como los de préstamo, venta, arrendamiento, comisión, depósito y
otras figuras propias del derecho civil y mercantil, y entre sus disposiciones
había algunas directamente relacionadas con la manera en que los comerciantes
llevaban sus registros.
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Se han
conservado miles de tablillas cerámicas que permiten formarse una imagen acerca
de la manera en que los sumerios llevaban las cuentas. Gracias a esos testigos,
inmunes al paso del tiempo, sabemos que ya en épocas muy antiguas existían
sociedades comerciales, en las que las aportaciones de capital y el reparto de
beneficios estaban cuidadosamente estipulados por escrito.
La propia
organización del Estado, así como el adecuado funcionamiento de los templos,
exigían el registro de sus actividades económicas en cuentas detalladas. Los
templos llegaron a ser verdaderas instituciones bancarias, que realizaban
préstamos.
El auge de
Babilonia a comienzos del segundo milenio a. De J.C., es decir en la época de
que data el Código de Hammurabi, trajo consigo un progreso en las anotaciones
contables. Aparece entonces una manera generalizada de realizar las
inscripciones, estableciéndose un orden en los elementos de éstas; título de la
cuenta, nombre del interesado, cantidades, total general.
Los pueblos
mesopotámicos utilizaban ya el ábaco para facilitar la realización de las
operaciones aritméticas, que fueron sumamente laboriosas en todas las épocas,
hasta la relativamente reciente introducción universal de la actual numeración
arábiga.
La costumbre
de insertar la plancha cerámica en una varilla, siguiendo un orden cronológico,
creó verdaderos libros de contabilidad.
Egipto
Si
importante fue la contabilidad entre los pueblos de mesopotámica aún más
necesario fue su uso en una sociedad tan rígidamente centralizada como la del
Egipto faraónico. El instrumento material utilizado habitualmente por los
egipcios para realizar la escritura era el papiro. Las anotaciones de tipo
contable, por su carácter repetitivo, llegaron a conformar un tipo de escritura
hierática que ha resultado muy difícil de descifrar para los estudiosos. De
cualquier forma, y pese al papel decisivo que la contabilidad desempeño en el
antiguo Egipto, no puede decirse que la civilización faraónica haya contribuido
a la historia de la contabilidad con innovaciones o procedimientos que no
hubieran sido ya utilizados por los poderosos comerciantes caldeos.
El
instrumento material utilizado habitualmente por los egipcios para realizar la
escritura era el papiro. Las anotaciones de tipo contable, por su carácter
repetitivo, llegaron a conformar un tipo de escritura hierática que ha
resultado muy difícil de descifrar para los estudios.[6]
Los escribas
especializados en llevar las cuentas de los templos, del Estado y de los
grandes señores, llegaron a constituir un cuerpo técnico numeroso y bien
considerado socialmente.
De cualquier
forma, y pese al papel decisivo que la contabilidad desempeño en el antiguo
Egipto, no puede decirse que la civilización faraónica haya contribuido a la
historia de la contabilidad con innovaciones o procedimientos que no hubieran sido
ya utilizados por los poderosos comerciantes calderos.

Grecia
Los templos helénicos, como había sucedido
muchos siglos antes con los de Mesopotamia y Egipto, fueron los primeros
lugares de la Grecia clásica en los que resulto preciso desarrollar una técnica
contable. Cada templo importante en efecto, poseía un tesoro alimentado con los
óbolos de los fieles o de los estados, donaciones que era preciso anotar
escrupulosamente. Los tesoros de los templos no solían estar inmovilizados y se
empleaban con frecuencia en operaciones de préstamos al estado o a
particulares. Puede afirmarse así que los primeros bancos Griegos fueron
algunos templos. Quizás el lugar donde los arqueólogos han encontrado más
abundante y minuciosa documentación contable lo constituye el santuario de
Delfos donde se han recuperados cientos de placas de mármol que detallan las
ofrendas de los fieles, así como las cuentas de reconstrucción del templo en el
siglo IV antes de J.C. [7]
Roma
En el siglo
I a, de J.C., la cultura romana menospreciaba a una persona que fuera incapaz
de controlar contablemente su patrimonio.
Los grandes
negociantes llegaron a perfeccionar sus libros de contabilidad de tal manera
que algunos historiadores han creído ver en ellos, se conservan sólo algunos
fragmentos incompletos, un primer desarrollo del principio de la partida doble.
No hay
ninguna prueba que acredite su empleo con anterioridad a la expansión comercial
italiana de las postrimerías de la Edad Media.
Para que
exista la Partida Doble no basta con la disposición de la cuentas en dos
columnas enfrentadas, u otros detalles de forma; Es preciso que el principio
que informa la Parte Doble se aplique inflexiblemente, sin excepciones.
Sin embargo,
es donde se encuentran testimonios especificados e incontrovertibles sobre la
práctica contable, desde los primeros siglos de fundada, todo jefe de familia
asentaba diariamente sus ingresos y gastos en un libro llamado
"Adversaria", el cual era una especie de borrador, ya que
mensualmente los transcribía, con sumo cuidado, en otro libro, el "Codex o
Tubulae"; en el cual, a un lado estaban los ingresos (acceptum), y al otro
los gastos (expensum).
Contabilidad en
la Edad Media
La
concepción que el mundo tiene de que la cultura romana fue totalmente destruida
por las invasiones bárbaras es falsa, pues también es muy conocido el hecho de
que esta cultura fue aceptada y mantenida por los núcleos sociales que se
fueron originando. En efecto, la Edad Media que comprende desde 476 hasta 1453,
la podemos dividir en tres periodos: el Período Románico; que va hasta mediados
del siglo VIII, la Alta Edad Media; que va hasta el Pre renacimiento.[8]
En estos
tres periodos se presentaron muchos tipos de economía diferentes trayendo
consigo modificaciones en la práctica contable, pero está a pesar de todo nunca
extinguió.
Principios de teorización
Desde
1458 con la invención de la imprenta se dio un giro a la práctica contable, ya
que se comienzan a difundir conceptos y procedimientos de algunos autores, que
de cierta manera inician un proceso de teorización.
Al
afrontar el estudio del Imperio español de los siglos XVI y XVII la
historiografía mundial ha tendido a centrarse en aspectos relacionados con el
poderío militar y político que a España le proporcionó la inmensa riqueza en
metales preciosos procedentes de las Indias.
Pero
la moderna investigación del aparato contable y organizativo de la Real
Hacienda castellana ha descubierto y llamado la atención sobre el relevante
papel jugado en todo este contexto por la formidable organización
administrativa del Imperio, sin precedentes de ninguna clase y que luego sirvió
de modelo a todos los sistemas de dominio colonial que siguieron al español.
De
igual modo, la investigación histórico-contable ha mostrado el conocimiento e
interés de los poderes públicos españoles de esa época por las prácticas
contables de los mercaderes, hasta el punto de dictar con una antelación de más
de doscientos años sobre sus más inmediatos seguidores la primera legislación
en el mundo imponiendo a los comerciantes la obligación de llevar libros de
cuentas y de hacerlo precisamente por el método de partida doble (pragmáticas
de Cigales de 1549 y de Madrid de 1552).
Con
esta legislación, que fija un hito y supone uno de los grandes momentos
estelares de la historia de la contabilidad española en el contexto mundial, se
pretendía impedir o, al menos, aminorar la salida fraudulenta de metales
preciosos más alla de as fronteras (Española), habida cuenta del rastro
indeleble que la contabilidad por partida doble dejaba de todas las
operaciones.
El
estudio de la historia de la contabilidad proporciona, asimismo, una visión
desconocida e inesperada del rey Felipe II, que, con la imagen hierática y
distante que la historia le ha asignado tradicionalmente, era capaz, sin embargo,
de estar perfectamente al corriente de las prácticas mercantiles de su tiempo y
de interesarse profundamente por ellas.
A
él se debe la incorporación a la Administración pública de relevantes hombres
de negocios para aprovechar sus conocimientos, así como la introducción en
1592, tras un intento fallido en 1580, de la contabilidad por partida doble
para llevar las cuentas centrales de su Real Hacienda, como primer gran país en
el mundo, en lo que constituye otro de los momentos estelares de la historia de
la contabilidad.[9]
Tenemos
también la evidencia de historiadores españoles de la contabilidad que han
contribuido a desacreditar una teoría ampliamente extendida entre los
historiadores de la empresa norteamericanos: ellos afirmaban que las técnicas
avanzadas de gestión empresarial, y entre ellas la contabilidad de costes,
habían surgido en el siglo XIX como consecuencia de la presión ejercida por la
libre competencia entre las grandes empresas. Los archivos contables de la Real
Fábrica de Tabacos de Sevilla han venido a demostrar cómo, en los siglos XVII y
XVIII, una gran empresa en régimen de monopolio estatal practicaba ya un
riguroso control de costes y unas desarrolladas técnicas de gestión.
Período Románico
La
Iglesia católica la cual había adquirido carácter de religión oficial en manos
del emperador romano Justiniano, fue abarcando cada vez más seguidores a su fe
y también un poder económico y político dominante; fue esta religión la que
mantuvo vivas todas las prácticas culturales, entre ellas las de llevar cuenta
de las operaciones económicas realizadas las cuales se llevaban a cabo en los
monasterios, a la tradición de los Romanos.
El comercio siguió constante, pero se fue
debilitando lentamente, al mismo tiempo se fue iniciando el debilitamiento del
poder centralizado, que al manifestar que no podía proteger a las personas ni
sus propiedades, hizo que la sociedad se sometiera a dignatarios, muchas veces
estas personas eran antiguos oficiales imperiales; los hombres que fueron
sometidos a esto (vasallos), ofrecían servicios militares a los señores a
cambio de protección legal, militar y también sostenimiento económico; si los
vasallos poseían tierras se las entregaban a sus señores y estos las devolvían
para el cultivo o las perdían a favor del señor por causa de las deudas; los
que no tenían tierras, ofrecían servicios personales al señor a cambio de su
mantenimiento en el castillo, fue esta la forma en la que se presentó la
servidumbre, tampoco se puede olvidar que las tribus bárbaras en el principio
se componían por pastores nómadas que por motivos económicos estaban regidos
por pequeños jefes, de este modo estas tribus también constituyeron servidumbre
a favor de sus jefes.
Durante este
periodo de iniciación del feudalismo el comercio no dejó de ser una práctica
común, por lo tanto la contabilidad siguió siendo utilizada. Cuando comenzaron
las invasiones árabes y normandas fue cuando se interrumpió el comercio lo que
provocó que la contabilidad solo fuera utilizada exclusivamente por los señores
feudales.
El puerto de
Marsella era la principal entrada de mercancías, las cuales eran traídas de
Siria y Egipto que colmaban las necesidades de la Europa Románica; sin embargo,
los musulmanes iniciaron sus grandes conquistas en el año de 630, dominando a
Siria en 633, luego a Egipto en 638, interrumpiendo el comercio del Medio
Oriente y Europa. Poco a poco sus embarcaciones se apoderaron del Mediterráneo;
en 655, la flota árabe aniquilo a los bizantinos, causando definitivamente el
paso de naves mercantes por el Mediterráneo. A principios del siglo VIII se
suspendió el comercio marítimo de Marsella con Oriente.[10]
Y comienza
el feudalismo durante este Periodo continuaron los avances árabes en suelo
europeo, conquistando España el 19 de Julio de 711, en la batalla de Guadalete,
venciendo a las tropas del rey Rodrigo, siguiendo por París fueron derrotados
por Carlos Martell, desvaneciendo así la amenaza islámica en 732. (Estos
musulmanes en sus conquistan también ejercían el comercio, practicando así la
contabilidad; es decir, esta actividad siempre estuvo presente, aun en las
manos de los invasores).
Europa en el
Siglo VIII, sufre nuevas invasiones: los normandos, que primero destruyeron las
costas de Inglaterra, luego las de Francia, y por ultimo entraron al Mediterráneo;
sin embargo también se practicaba el comercio, particularmente vendiendo miel
de abejas, ya que en esa época no se conocía el azúcar; se establecieron el
Sicilia. De esta época se conserva el antecedente de un reglamento de Carlo
Magno, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, el “Capitulare de Villis”:
en el cual se establece que cada año se hará un inventario de las propiedades
del Imperio, registrando en un libro todos sus movimientos por separados; es
decir, los ingresos a un lado y los egresos a otro lado; como se ve en este
documento se añaden nuevas cuentas a las ya conocidas, las patrimoniales, cuyo
objeto es registrar bienes no monetarios.
La práctica Contable
continuaba siendo muy eficaz en las operaciones
financieras que se llevaban a cabo en aquella época, no solo en los
reyes y señores, sino también en los monasterios que se encontraban en toda
Europa.
Italia,
durante esa época nunca interrumpió sus vínculos con el oriente, a pesar de las
invasiones bárbaras y normandas; el Mar Adriático, el Jónico, y el Bósforo,
aunque algunas veces navegados por piratas, fueron rutas libres para el
comercio entre Venecia y Constantinopla por varios siglos; Europa se abasteció
mediante el tráfico de Comerciantes ambulantes, los cuales hacían caravanas por
toda Europa; los judíos, hicieron el servicio de banca.
El “SOLIDUS”
(moneda de oro, con un peso de 4.5 gramos) desempeño un papel trascendental ya
que fue la moneda emitida por Constantinopla, y que desde el siglo VI al IX fue
la unidad más aceptada en todo el comercio internacional permitiendo así, que
la contabilidad se practicara más constante y más fácilmente. (La variedad de
monedas fue siempre un obstáculo ya que no se podía generalizar un único
sistema contable aceptado por todos).
La
contabilidad en Italia, en el siglo VIII, era una actividad normal y necesaria,
se tiene noticia de que un “CONTADOR” en el años 831, FIRMÓ una escritura para
el traslado de una propiedad de un abad de San Ambrosio, a un “signore” de la
ciudad de Donolo (Enciclopedia Británica); no se conserva testimonio sobre el
detalle, pero hay datos de los “maestridellabacco”, pues fue una profesión muy
importante durante los siglos VII y VIII (Los contadores públicos en México,
ALBERTO MARIA CARREÑO). Se conoce que en el siglo VIII una generación se dedicó
profesionalmente a llevar cuentas del comercio, particularmente en Venecia,
siendo ella la que impulso mayormente la Contabilidad.
Alta
Edad Media
Durante los
siglos del VIII al XII Europa Central se encontraba en plena época feudal; la
práctica contable era llevada por comerciantes nómadas y por escribanos a las
órdenes de los señores feudales, quienes no consideraban varonil ni propio
dedicarse a tales ocupaciones.[11]
Conocemos el
antecedente del DOMESDAY BOOK, el cual fue mandado hacer por el Rey Guillermo
el Conquistador, de Inglaterra, este libro tenía datos informativos y material
estadístico, también contenía los Ingresos y Egresos de la Corona con el
objetivo de llevar una rápida cuenta de los bienes del Erario; este libro fue
completado en 1086. Diez años después se organizó la primera cruzada, la cual
trajo muchos cambios. En efecto, las ocho Cruzadas, que comenzaron en el siglo
XI y terminaron a mediados del siglo XIII, fueron la causa de grandes cambios
económicos y sociales; a partir de la segunda cruzada, el viaje de Europa a
Asia se hizo más efectivo por vía marítima que por vía terrestre, debido a que
proporcionaba mayor seguridad. Venecia fue la ciudad que más facilitó esta
actividad, por lo tanto, el antiguo comercio de esta país aumento de manera
extraordinaria; en 1126, Venecia renovó sus privilegios con el Imperio
Bizantino, y en 1198, se estableció la plena libertad del Comercio entre
Venecia y Bizancio, esto le permitió a Venecia extender sus territorios a lo
largo de las costas del Adriático; en Grecia, Atenas se convirtió en una
colonia Veneciana junto a Chipre, Creta y Rodas.
Por lo que
los cambios sociales y políticos que produjo entre los habitantes y señores
feudales en Europa fue enorme: El caballero de la Edad Media era un señor
rural, que nunca se veía necesitado a pagar dinero en efectivo. Sus posesiones
producían todo lo que comían, bebían y vestían él y su familia. Las piedras
para las construcciones que hacia eran tomadas de las montañas cercanas,
utilizaba los arboles de sus bosques para las construcciones. Las pocas
mercancías que compraban se pagaban en géneros: miel, huevos, cereales, etc.
Pero las
cruzadas alteraron la rutina de la vida rural, de una manera decisiva.
Suponiendo que el duque de Hildesheim iba a Tierra Santa. Tenía que andar miles
de millas y le quedaba difícil pagar el costo de las jornadas y la estancia en
las posadas en las que se quedaba. En su Estado podía pagar con productos de
sus tierras, pero le quedaba demasiado complicado llevar consigo cien docenas
de huevos y un carro con jamones para satisfacer a los dueños de los albergues
y los dueños de los buques donde embarcaba.[12]
Estos
señores pedían dinero en efectivo, así que no le quedaba otro remedio que
llevar consigo monedas de oro, y para conseguir estas debía ir a donde los
prestamistas profesionales, estos sentados en su mesita (llamada “BANCO”),
podían facilitar cientos de monedas al duque a cambio de sus propiedades. Estas
monedas serian devueltas aun si el duque falleciera en la lucha contra los
turcos (H. Van Loon, Historia de la Humanidad).
Algunos
historiadores atribuyen a los lombardos, establecidos en el norte de Italia en
el siglo VI, que se distinguieron por sus amplias actividades de mercado de
dinero, estableciendo casas de Banca en Brujas, Alemania, París e Inglaterra;
el haber creado la Partida Doble; sin embargo, no hay testimonio cierto que
fundamente lo dicho.
Fue así como
del siglo XI al XIV, Europa sufrió un cambio fundamental en su estructura económica,
haciendo que la contabilidad llevada por la tradición romana, por los monjes y
señores del feudo, fuera poco a poco sustituida por una práctica de esta más
perfecta, debido a las nuevas necesidades del intercambio comercial y
crediticio; las grandes ferias, como la de Génova y Champagne, la creación de
empresas y de grandes “Compaignes” italianas y la “Fortuna de Mar” que dieron
origen a las grandes flotas genovesas y venecianas, así como las grandes
empresas y monopolios comerciales que se formaron en Italia hicieron que se
distinguieran tres ciudades, estas constituyeron los focos de donde partió una
contabilidad a partida doble.
Fueron
ellas: Venecia, Génova y Florencia; esta última como centro industrial y
bancario particularmente a partir del siglo XII, cuando la antigua ciudad
agrícola se transformó en una gran plaza de mercado; su reconocimiento se debió
a la venta de sus famosos productos de algodón que se popularizo en toda
Europa; así como su moneda: “FIORINO D’ORO” generalmente aceptada en todos los
mercados europeos. La Banca de los Medici es un ejemplo de genio comercial
florentino que se agrupo en grandes unidades económicas, en forma de Compaignes
en las que las familias manipulaban grandes fortunas.
A un ilustre
florentino, Leonardo Fibonacio, le cabe la gloria de que en el año de 1202
introdujo el uso de números arábigos en su ciudad, pero esta práctica se
generalizo hasta el siglo XV (JEAN FOURASTIE).
Génova, en
cambio, llevaba sus mercancías por mar a Marsella, de donde eran reexpedidas a
las ciudades de las riveras del rodano, las cuales a su vez, servían de
mercados para el norte y el oeste de Francia; el lucrativo mercado del
Mediterráneo occidental fue suyo cuando liquidó a su rival pisa, así como con
la eliminación parcial de la flota veneciana en el poniente del Mediterráneo.
Venecia a su
vez, comerciaba por vía terrestre hacia el norte de Europa, la ruta pasaba por
la garganta del breenner, de ahí a insbruck, de donde los efectos eran llevados
a Basilea para que fuesen reexpedidos, a lo largo del rhin, al mar del norte
hasta Inglaterra y las ciudades del báltico.
Así nació la
hansa, cuyo centro comercial máximo fue la ciudad de lübeck durante los siglos
XII y XIII; el tráfico marítimo en el Mediterráneo oriental era veneciano desde
siglos antes.
Se conservan
las cuentan llevadas por un comerciante florentino (anónimo) hacia el año de
1211 con características distintivas en la manera de llevar los libros, método
tan peculiar en su época, que constituyó la llamada Escuela Florentina; el caso
es que el debe y el haber van arriba uno del otro en diferentes parágrafos cada
cual; en Génova y en Venecia se asentaba ambos en el mismo renglón, el uno
frente al otro.[13]
“Hacia 1263,
en España, bajo el reinado de Alfonso el Sabio, en las célebres partidas por el
recopiladas, se impuso a los funcionarios encargados de la administración de
rentas publicas la obligación de rendir cuentas anualmente” (Ley XXV, Titulo
IX, Partido XXIX).
No hay que
olvidar que las operaciones a base de valutas o letras de cambio fue muy
frecuente, debido particularmente al peligro del transporte de dinero, asimismo
al hecho de que los comerciantes se reunían periódicamente en las feria y
realizaban intercambio de títulos a manera de Cámara de Compensación,de aquí que
las operaciones de crédito requiriesen un sistema de cuenta corriente efectivo
y ágil, mismo que, combinado con asientos cruzados con la Caja, facilitaba
enormemente la determinación rápida de situaciones financieras.
La inversión
de la Caja no duro muchos años sin embargo, aun hoy seguimos la práctica de
asientos cruzados así como la de designar todo ingresos como “debe” y todo
egreso como “haber”, si bien su significado, aun hoy, nos extraña,
particularmente al ingresar al estudio de esta disciplina.
Pero es, sin
duda, más conocido el célebre juego de libros llevados por la columna de Génova
(Massari di Génova) que se encuentran, llevados a la usanza de la época, es
decir haciendo uso de los clásicos términos “debe” y “haber”, utilizando los
asientos cruzados y llevando una cuenta de Pérdidas y Ganancias, misma en la
que se resume el saldo de las operaciones de la Comuna; por lo tanto no se
tiene que recurrir a cerrar las cuentas de Caja y las Cuentas Corrientes, para
determinar los resultados financieros de la unidad económica, por cualquier
aumento o disminución del patrimonio de la comuna, con motivo de interese
cobrados o gastos efectuados.
Dicha
cuenta; cabe añadir que esta se denominó “ganancias y pérdidas” en virtud de la
inversión de los signos; los subtítulos de esta cuanta aun así persisten:
“debe” para las perdidas y “haber” para las ganancias.
Pre-renacimiento
Tiene ello
como causa un decreto gubernamental promulgado en el año 1327 y que se originó
con motivo de los múltiples fraudes cometidos con los dineros de la comuna.
Con este
motivo también tenemos noticias del primer auditor “MaestriRacionali” cuya
misión consiste en vigilar y cotejar el trabajo de los massari y conservar un
duplicado de dichos libros. (Los contadores públicos en México, Alberto María
Carreño).
En la
Historia Económica y Social de la Edad Media, de Henri Pirenne, se nos informa
acerca de otro libro contable, llevado a la usanza de la época, y que abarca
varios ejercicios comprendidos a fines del siglo XII, donde se registra la
enorme riqueza de los célebres banqueros genoveses Zaccaria. Un nuevo avance en
la contabilidad, fue la aparición de libros auxiliares: el libro de cuentas
corrientes, pues cuando el número de operaciones fue voluminoso, la información
que brinda dicho “Cartulari” dificultaba encontrar una persona determinada,
particularmente debido al hecho de que el registro se va llenando en forma
cronológica; al llevarse una cuenta por cada cliente importante, se solucionó
el problema; otra innovación que presento el libro Carulari es que se escribe
en dos hojas unidas en el centro y que son tituladas en la parte superior con
su “debe” y “haber” respectivo; de hecho esta innovaciones de origen toscano,
donde se implanto este sistema “Vacchetta del Signore Poliano de Foco Paliani”
(Peragallo).
El juego de
libros del banquero Florentino Perrizzi, que data del año 1336, presenta un
ejemplo claro de los libros auxiliares. Se considera que por esta época había
en Florencia más de 80 grandes empresas.
Presentan
asimismo esta contabilidad la innovación de que abría y cerraba las operaciones
bianualmente con un estado financiero en donde claramente se estipulaba el
patrimonio de la unidad económica, informando en el mismo el resultado de la
operaciones como la participación individual de los socios, lo que se
determinaba del saldo de las cuentas personales que se le llevaba a cada socio
de la propia-empresa.
Cabe aclarar
que este hecho entraña una novedad, pues durante la Edad Media las utilidades
de los socios se mantenían en estricto secreto, no haciéndose constar en
libros, pero ya para esta época las desavenencias entre comerciantes se
resolvían por tribunales especiales que tomaban como prueba lo asentado en los
libros.
En efecto
este auge mercantil del los Siglos XII y XIII trajo como consecuencia que el
viejo “Corpus Juris Civilis” romano, fuese insuficiente para zanjar las
controversias que surgían entre los comerciantes, y así el poder público, unas
veces por negligencia o falta de fuerza y otras por no haber ley escrita
aplicable al caso, no impartía la justicia que se requería al surgir estas
litis; esto dio lugar a que las personas dedicadas a la actividad mercantil se
agruparan, no solo para la protección de sus intereses, sino para establecer
normas de derecho que resolvieran las controversias nacidas entre los miembros
de aquellas agrupaciones: “gremios” de industriales, “gildas” de comerciantes.
“Los
comerciantes establecieron tribunales encargados de dirimir sus controversias
sin las formalidades del procedimiento: “sine strepitu et figura judicii” y sin
aplicar las normas de derecho común, sino los usos y costumbres de los
mercaderes. Así fue creándose un derecho de origen consuetudinario inspirado en
la satisfacción de las peculiares necesidades del comercio. Las resoluciones de
los tribunales comerciales fueron recopiladas, conservando su forma original;
eran redactadas, en términos generales y ordenadas sistemáticamente formando
estatutos u ordenanzas que, atenta la manera en que se originaron, diferían de
una a otra ciudad. (Mantilla Molina, Derecho Mercantil).
Se conservan
los nombres de las más famosas, que si bien algunas de ellas nacieron desde el
Siglo XII, su vigencia fue casi de cinco siglos; las más conocidas son: las
Capitulare Nauticum, de Venecia (1228), la Tabla Amalfitana, de Amalfi
(1134-1274), los Rooles de Olerón, en Francia (1206) las Leyes de Wisby, con
jurisdicción en el Mar Báltico, y las actas de asambleas de la liga hanseática;
y de castellano en nuestro origen mercantil, el consulado del mar cuya primera
redacción se estima fue del siglo XIII.
La
importancia del mercader florentino Francesco Datini, antes mencionado, fue
tal, que para el año de 1400. Datini lego todos sus bienes al hospicio de su
villa natal prato.[14]
En el museo
de brujas existen algunos fragmentos de un libro de contabilidad a partida
doble que fue llevado durante los años 1366 al 1369; dicho libro perteneció al
conocido bibliógrafo ingles A.W.Gollard. Hemos hablado ya, de la genovesa y la
florentina, pero es, sin duda, la veneciana la que había desarrollado la
técnica más perfeccionada de su época, misma que sirvió de pauta a la que aun
hoy se sigue aplicando. Entre los vestigios más remotos que tenemos del método
veneciano, está un antiquísimo juego de libros que se conservan hoy en la
biblioteca marciana de Venecia, escritos sobre piel de conejo y que se conocen
con el nombre de “Quaderno del lepossesionideirebelli di Padua”.
La contabilidad
en la Edad Moderna
A comienzos
del siglo XIX el proceso industrial empezaba su carrera de éxito, Adam Smith y
David Ricardo, padres de la economía, fueron quienes iniciaron el liberalismo;
es partir de esta época, cuando la Contabilidad comienza a sufrir los
modificaciones de fondo y forma, que bajo el nombre de principios de contabilidad
actualmente se siguen suscitando.
La bondad
del primer diseño del Diario-Mayor-Único fue reunir en un solo volumen al
Diario con su relación cronológica de conceptos, y al Mayor con la acumulación
clasificada por esas cuentas, con sus respectivos cargos y abonos, ahorrándose
así gran cantidad de tiempo, pues en vez de dos libros se llevaba uno solo.
En el año de
1845 el Tribunal de Comercio de la Ciudad de México, estableció la
"Escuela Mercantil", siendo cerrada dos años después, pero en 1854 se
funda la Escuela de Comercio. Durante este siglo XIX, no sólo el auge económico
trajo mayor desarrollo a las prácticas contables en lo referente a agrupaciones
profesionales, centros docentes, y mandatos legales sobre la disciplina
contable, sino que hubo también cambios sustanciales en el fondo y la forma.
Fabio Besta,
conocido en Italia con el nombre de "El Moderno Padre de la
Contabilidad", que ha sido, entre los teóricos, el que ha llegado a
estructurar una nueva teoría llamada "Teoría Positiva del Conto" gracias
a una profunda y consistencia búsqueda histórica de la Contabilidad. Besta
comienza a explicar su teoría de la manera siguiente: "La Contabilidad es
en medio de una completa información referente a dinero, cuentas recibidas,
activos fijos, intereses, inversiones, etc., y es evidente que una rápida y
certera información es imposible sin asentar en el mismo lugar las mutaciones
ocurridas en cada uno de estos objetos", y conceptúa a la cuenta diciendo:
"Es una serie de entradas y salidas referentes a un definido y claro
objeto, conmensurable y mutable, con la función de registrar información acerca
de las condiciones y monto del objeto en un momento particular y de los cambios
que en él intervienen", además afirma que "la cuenta son abiertas directamente
a objetos, no a ,as personas que intervienen, e indica valores
monetarios".
El Ocaso del Sistema Feudal y los Orígenes
Primigenios de la Economía de Empresa
Cada
instante del transcurrir histórico, marca su huella en la forma como se objetivan los desarrollos
materiales y espirituales; en cuyo corpus, se encuentra abigarrada la
contradicción entre la vida y la muerte, como manifestación dialéctica entre lo
nuevo que nace y lo viejo que se resiste a comprender su ocaso.
Por otra
parte, todo nuevo estadio histórico, en su momento abre brechas de progreso y
desarrollo superiores a su referente antecesor. Estos logros que
secuencialmente obtiene el hombre en el curso de la vida, a su vez delinean el
sendero de la historia y precisan de unas características que definen el rol de
cada una de esas etapas, en cuyo interior interactúan un cúmulo de relaciones y
prácticas que modelan la forma de conciencia social.
El sistema
Feudal, debe entonces, entenderse en esta dimensión histórico-dialéctica, de
acceso a posibilidades y alternativas que superaron el sistema anterior; lo
cual es perfectamente razonable si se parte del reconocimiento que el hombre
crece social y culturalmente, en la medida en que tiene referentes de progreso
que constituyan verdaderos retos para la superación de las precariedades del
acontecer histórico.
Pero
también, como es obvio cada sistema lleva implícitas sus propias
contradicciones; la emergencia de nuevas necesidades y alternativas y los
mecanismos para construir satisfactores sociales a esas disyuntivas. Si un
sistema no abre la brecha para construir un horizonte abierto, que dé respuesta
a esas esperanzas de progreso, se convulsiona el entramado y el orden social
tiende a colapsar.
En ese
proceso de permanente mutación, el hombre va moldeando formas innovativas que
desde lo económico y lo político redefinan su quehacer transformador. Esta obra
de reingeniería camina de la mano con el tiempo, por ejemplo: En la cultura
Griega, el centro económico y político fue la ciudad. En el imperio Romano, la
ciudad se constituyó en el eje por excelencia de la expresión política, con un
desdén por lo económico. Durante el Feudalismo, gran parte de su transcurrir
económico fue subsumido a las relaciones productivas del campo. El advenimiento
de las relaciones capitalistas, convierte nuevamente a las ciudades en los
nichos de producción y de las grandes decisiones políticas.
El sistema
Feudal, cuya irrupción se remonta hacia el siglo VII, tiene su momento
convulsionado hacia los siglos XIV y XV, lapso en el cual se reflejan los
principales síntomas de su decadencia y de radicalización de las fuerzas
antagónicas en pugna. Ya en el siglo XIV, se encuentra que los métodos de
producción feudal, van siendo sustituidos por formas de operación capitalistas,
no solo en las ciudades sino también en el campo. De modo escalonado, el
comerciante se apodera de las nuevas figuras de relacionamiento comercial: El
mercado, el dinero, la mercancía, los precios que, posteriormente se
constituirán en categorías económicas, analizadas suficientemente por los
teóricos liberales y, sus contradictores Marxistas.
Medioevo: No todo es Oscuridad
La edad
media, entonces, no debe ser entendida como el transcurrir oscuro, homogéneo,
simétrico y sin ciertos destellos fulgurantes de creatividad que llevaron a la
humanidad a sentar las bases del ulterior desarrollo del reino de la
“ilustración”. Concepciones metodológicas para hallar una visión de lo
filosófico, donde utilizaron procesos como “la summa, que ya manejaban los
rabinos: de dos verdades, la mejor es la tercera. O sea, cuando un concepto se
encuentra con otro, en lugar de rechazarse, se enriquece”[15],
manifiestan cualitativamente cómo de manera paulatina la historia avanza en el
proceso de mutación del estadio del mitos hacia el estadio del logos, logrando
demarcar una ruptura y un cambio de paradigma en las formas de ver el progreso
y el desarrollo de la sociedad.
Dentro de
todos los disímiles trazos históricos que comporta la edad media, el siglo XII,
se caracteriza por marcar el primer periplo diferencial y libre de este estadio
del devenir social. Occidente se despierta de ese largo sueño de oscuridad,
renace la economía, se reconstituye el régimen urbano, las costumbres se
refinan y; los poderes reales luchan contra los poderes religiosos avizorando
el advenimiento de un mundo más secular. Son los fermentos de una nueva
concepción ontológica que tendría su objetivación en el periodo de la
ilustración. La explicación de su génesis, es muy compleja y está atravesada
por múltiples factores; por una parte, no está centrada como en los grandes
imperios por la monarquía absolutista, su florecimiento también obedece al
influjo e impulso de condiciones externas y espontaneidades internas. Como lo
expresa Antonio Caballero al referirse a este período, “crecían los centros
urbanos, se desarrollaba el comercio, surgían las universidades (Bolonia,
Padua, París, Oxford, son todas de mediados del siglo XII); el ambicioso estilo
gótico empezaba a sustituir al modesto romántico; nacían en Provenza, en
Toscana, en Castilla la Vieja, las literaturas en lenguaje vulgar: francés,
italiano, español. Aparecía efectivamente un nuevo mundo. Y por su manejo
pugnaban, cada cual con sus medios respectivos, Papas y Emperadores”. [16]
La
contabilidad como práctica reguladora de las relaciones comerciales, solo
aparece embrionariamente en la edad media y, en concreto en el siglo XII;
precisamente en una sociedad de intercambios limitados, en un marco dominado
todavía por una economía señorial constituida aún como la antípoda de la
economía de intercambio. Pero las categorías económicas vr.gr.: economía de
intercambio, por si solas, son incapaces de dar explicación al desarrollo de lo
contable; se requiere para ello, sin prejuicio de abocar el análisis de estas
categorías; recabar sobre el devenir de la historia social pero sobre todo de
la historia política. En este sentido, puede decirse, que el desarrollo
vertiginoso del quehacer contable, estuvo unido correlativamente a la formación
y primer ascenso de la burguesía, es decir, a una civilización burguesa y
urbana en la que se concibe un nuevo espíritu de empresa y una nueva
organización de los negocios. Y, si se quiere penetrar en una explicación más
pormenorizada del asunto, es procedente relacionarlo con las transformaciones
políticas promovidas por esta civilización burguesa y urbana.
La
contabilidad, entonces, toma cuerpo como una práctica del mundo de los
negocios, cuando se dan las condiciones, ausentes hasta entonces, para que el
sujeto de las relaciones comerciales se convierta en clase política activa con
capacidad de ejercer influencia decisiva sobre la regulación de aquellas
relaciones empresariales que adquieren de suyo otra dimensionalidad. Los
albores de estos cambios, empiezan a perfilarse hacia los siglos XI y XII,
verdaderos mojones de la crisis del sistema feudal, en el orden de lo político
y en el declinar de la economía señorial. Esta crisis interna que comporta las
relaciones feudales, desbroza el camino para la pervivencia no solo de la
iniciativa económica, sino también de nuevas formas de relacionamiento
político, jamás conocidas hasta entonces.
Por el
contrario el siglo XIV por todo lo que comportó, se le considera el “otoño de
la edad media”. El continente Europeo dominado por el cristianismo, es descrito
magistralmente por Antonio Caballero, como el siglo donde “Galoparon sobre el
continente los temidos Cuatro Jinetes anunciados en el Apocalipsis de San Juan:
el hambre la guerra, la peste. Y la Justicia Divina, que es ese cuarto jinete
que en la enumeración todos olvidamos siempre, porque no se ha visto nunca” [17]
a)
Aportes del Medioevo a la Contabilidad
:
El concurso
que brinda la edad media al desarrollo de la contabilidad, es de gran
importancia. Se empiezan a consolidar las primeras bases empíricas, que
fundamentarán posteriormente el objeto real de la contabilidad, esto es, la
mediación simbológica de las transacciones comerciales que objetivan el estado
situacional del patrimonio del ente económico. Gracias a la práctica del hacer,
desprovista de elaboraciones teóricas rigurosas, se crean las condiciones para
la emergencia de estructuras metodológicas de registro como la partida simple y
posteriormente la partida doble, que revolucionará la estructura lógica de la
contabilidad y será factor catalizador excepcional del desarrollo de las
estructuras empresariales y económicas de la sociedad moderna. Debe además,
considerarse que la empresa desarrolla formas estructurales para su
operatividad, donde la contabilidad por partida doble ocupa un lugar de
excepcionalidad. De hecho, algunos estudiosos han llegado a atribuirle la mayor
influencia en el auge del capitalismo a los desarrollos que obtuvo la
contabilidad.
Por fuera de
cualquier consideración conceptual, que dadas las circunstancias históricas la
contabilidad no estaba obligada a poseer, lo cierto es que, esta época comporta
los fermentos que habrán de configurar los procedimientos y métodos que darán
respuesta a los requerimientos cada vez más complejos de una sociedad en
permanente mutación e innovación.
Por otra
parte, en este entramado lo contable adquiere “ciudadanía social”, por lo menos
como garante de los asuntos atinentes a la verificabilidad registraciones de
una economía aún rudimentaria, basada en lo fundamental en relaciones de tipo
comercial. También en la edad media, se crearon y perfeccionaron instituciones
como la sociedad colectiva; la letra de cambio; los registros comerciales; la
utilización de las razones sociales que definen las personerías jurídicas de
los entes contables; los contratos de comisión, de transporte, de seguro, de
depósito; las operaciones bancarias de mayor envergadura, etc.
Durante este
período, lo único que no hubo fue una aportación científica por tratarse de una
práctica esencialmente consuetudinaria, creada y aplicada por la dinámica
comercial, esta circunstancia menestral, retrasó históricamente los avances y
la progresión disciplinar de lo contable, aunque le aportó materiales y
elementos de inestimable valor para su cualificación ulterior.
Antecedentes de la Economía de Empresa
b)
Los Mercaderes y Artesanos, como
Facturadores del Orden Establecido
Hacia los
inicios de la alta edad media, la antigua clase mercantil se había erosionado
en los propios albores del feudalismo, en virtud a la falta de rutas comerciales
y al indudable dominio del Islam en el Mediterráneo y de los Normandos en los
mares del norte, cuya influencia hegemónica marcó el desaparecimiento de la
circulación y la movilidad de recursos y con ello la clase de comerciantes y la
población urbana. Durante toda la alta edad media, la vida económica se
circunscribe a la producción feudal; es decir, la explotación del agro y los
productos del trabajo se constituyen en satisfactores del consumo directo. El
renacer del tráfico Europeo, el aparecimiento embrionario de una nueva clase de
mercaderes, con personalidad política y carta de ciudadanía, se explica por la
apertura de las vías y rutas comerciales, que fracturan lenta pero
paulatinamente la economía insular y rudimentaria de la sociedad feudal. Esta
nueva clase de mercaderes, dirige y direcciona el desarrollo económico y se
sustenta en una organización comunal que se asienta en una sociedad urbana con
expresión política, donde coexisten - especialmente en Italia - con la nobleza
feudal y con una masa cada vez más creciente de trabajadores manuales que, de
forma paulatina, se transforman en artesanos libres de las amarras serviles.
Este sistema
económico en emergencia, gravita sobre dos vectores: El taller del artesano y
el almacén del comerciante, que se constituye en mediatizador de la acumulación
del capital. En la ciudad medieval, nacen los fermentos y rasgos más
característicos, que serán propios del sistema capitalista contemporáneo; pero
que no logran su plena materialización en la dimensión político – económica,
por la autoridad reservada al imperio y a la iglesia, constituidas ambas
estructuras en sustentadoras del statu quo, que se resiste a la transformación
de una sociedad que se abre paso movilizando energías y exigiendo nuevos espacios
para su realización material y espiritual.
c)
El Desarrollo Comercial y los
Fermentos de la Cualificación contable
Ante la
carencia, de una autoridad que representare la nueva institucionalidad, las
ciudades fueron paulatinamente asumiendo el rol y las funciones económicas -
sociales que son reservadas con exclusividad al Estado; sin desconocer, además,
que esa nueva configuración de poder, se organiza con fines eminentemente de
negocios. Durante esta época, el desarrollo del comercio dotó a las ciudades
Italianas de ciertas ventajas comparativas, en términos de instrumentalización
de lo contable: Pisa, Génova y Venecia, fueron, en su orden, desde el punto de
vista económico las ciudades de mayor influjo comercial, con lo cual, de forma
coetánea la contabilidad precisa de ser recontextualizada y reconceptualizada,
para dar respuesta a los nuevos escenarios de negocios. Estas transformaciones
producen profundos cambios de concepción; en el trabajo, en el saber, en la
técnica, en la cultura y en las formas de representación y organización social
y empresarial; por ejemplo, es en este tramo, donde se desarrolla la “commenda”
y surgen en su sentido moderno, instituciones y figuras representativas para la
contabilidad, como las sociedad colectiva y la comanditaria; la letra de
cambio, una concepción diferente sobre la banca, los libros de contabilidad,
nuevas formas de registro de la información económica, la teoría de las cuentas,
y se afirma la unidad jurídica del ente comercial, para el caso de la
contabilidad, la entidad contable o el ente económico.
“Los
complejos asuntos comerciales y financieros de los mercaderes venecianos
forzosamente condujeron a un sistema de documentación y archivo. A principios
del siglo XV Venecia empezó a usar la contabilidad por partida doble, pero el
empleo de la teneduría de libros precedió a los venecianos en otra parte de
Italia. Los elementos de partida doble fueron usados en el libro mayor de los
banqueros en el año de mil trescientos cuarenta (1340) y los libros de comerciantes
y banqueros florentinos de esa generación contenían esos elementos. Aquellos
libros muestran hacia el año 1410 que la función más importante del libro
diario, fue servir de base al libro mayor. Se registran todas las transacciones
en el “memorial”, luego en el libro diario, antes de llevarlo al libro mayor,
así que “si por cualquier causa se pierde el libro mayor, por robo, fuego,
naufragio, etc. Puede por medio de este libro reconstruirse siempre el libro
mayor, con las mismas partidas día por día”. [18]
No cabe
duda, que estos referentes empíricos, colocan al descubierto la importancia
sustantiva que poseen los entornos en la modelación de estructuras contables.
La contabilidad, no tendría justificación práctica, sino en función de un
determinado marco entornal en donde encuentre su aplicación y verificabilidad.
La partida doble, por ejemplo, nacida en los estertores de la edad media, “es
producto de una época y se difunde rápidamente porque responde a los valores
imperantes en la misma. La óptica dual con que contempla una transacción, así
como la manera en que describe las notas esenciales presentes en todo hecho
económico, se identifican con la mentalidad del hombre de negocios. Pero, al
mismo tiempo, la utilización de la partida doble potencia esta visión
organizada y organizadora de la actividad mercantil” [19]
Así mismo,
una vez institucionalizada una práctica como la contable, se requieren
herramientas para su reproducción social y, por esa razón, de forma
concomitante nacen una serie de instituciones formales, comprometidas no solo
con la operatividad y fortalecimiento del proceso empresarial, sino con la
apropiación y masificación de una estructura instruccional, que garantice la
pervivencia social espacio - temporal, de las prácticas y actividades conexas a
la entidad contable, esto es, la formación de agentes replicadores del modelo
contable de información, no de otra manera se puede explicar cómo en Venecia
funcionaba, “en aquel tiempo, integrado, un edificio para almacenamiento y
venta de mercancías, una bolsa de valores, un banco, un lugar de alojamiento.
Esta institución era también una escuela mercantil en donde estudiaba y se
formaba la clase comercial y los hijos de los burgueses alemanes venían a
aprender gramática, cálculo, teneduría de libros y práctica de los negocios”[20]
Estos
fenómenos, evidencian una relativa simetría correlacional entre el sistema
contable y el entorno socioeconómico donde este opera y, es precisamente en
esta relación necesaria donde empiezan a configurarse conceptos como el de
“entidad contable”, que con posterioridad connotará diferentes acepciones,
dependiendo de la lente con que sean observados y de los intereses particulares
o generales que representen. Así por ejemplo, para Jorge Tua Pereda, “la
contabilidad puede manejar muy diferentes definiciones de la entidad o, más
concretamente, de la empresa, desde las que conciben a esta última al servicio
exclusivo de los propietarios, hasta las que definen el marco de
responsabilidad social frente a todos los estamentos concurrentes e interesados
en su actividad”[21].
Quiérase o no, es imperativo aceptar que no solo este concepto, sino muchos
otros, que luego adquieren relevancia en lo normativo contable, son acuñados en
los albores propios del desarrollo del gran capital.
La Globalización
El abordar
el tema del origen de la globalización económica, plantea como necesario
rastrear, así sea en una muy apretada síntesis, como se organiza modernamente
la economía de empresa y cual la dinámica que proyecta externamente, en
especial en la conformación del mercado global.
Como bien lo
plantea Braudel, es indispensable situar el análisis de la vida social desde
diversos puntos de observación que involucren la espacialidad, la temporalidad,
los órdenes sociales y las jerarquías. Siguiendo la categoría conceptual de la
temporalidad, sugiere Braudel, considerar el devenir de la historia en tres
velocidades del tiempo: Un intervalo de corto plazo (tiempo de la crónica y del
periodismo); otro de mediano plazo, donde ocurre mutaciones históricas a través
de ciclos, movimientos y “ritmos lentos pero perceptibles” y; una perspectiva
de largo plazo la –longue durée – en la cual el cambio ocurre con “una cadencia
más lenta que, en ocasiones, bordea la inercia” y en la cual se estudian
estructuras de vida social profundamente implantadas que perduran a través de
los siglos.
d)
La Internacionalización del Comercio
Medieval: Primera Expresión de la “Globalización”
A partir de
la perspectiva de la – Longue durée – el proceso de globalización remonta sus orígenes
a la Italia medieval, constituida en el centro del florecimiento comercial.
También en otras latitudes se focalizan polos importantes de desarrollo
mercantil, donde se precisa de la existencia de instituciones y organizaciones
semejantes, que objetivan la creación de las bases del sistema capitalista
contemporáneo. Por tan solo citar algunos ejemplos: Los Lombardos y los Judíos,
monopolizaron el negocio de la banca en Europa; en los países latinos, al igual
que los germánicos e Inglaterra, se afirman las libertades de las ciudades y el
surgimiento de la burguesía que tiende a constituirse en una clase “para sí”,
dueña de su propio destino, sin amarras y ataduras que la condicionen.
Aparte de la
Italia medieval, constituida en el centro del florecimiento comercial, también
en otras latitudes se focalizan polos importantes de desarrollo mercantil,
donde se precisa de la existencia de instituciones y organizaciones semejantes,
que objetivan la creación de las bases del sistema capitalista contemporáneo.
Por tan solo citar algunos ejemplos: Los Lombardos y los Judíos, monopolizaron
el negocio de la banca en Europa; en los países latinos, al igual que los
germánicos e Inglaterra, se afirman las libertades de las ciudades y el
surgimiento de la burguesía que tiende a constituirse en una clase “para sí”,
dueña de su propio destino, sin amarras y ataduras que la condicionen. Esto
explica, porqué esta nueva clase en emergencia se organiza corporativamente en
asociaciones de comerciantes profesionales, que acuerdan pactos que les
permiten márgenes de maniobra en un comercio que empieza a tener dimensiones
que sobrepasan las fronteras de lo estrictamente local o nacional; se crean
tribunales de ferias, tribunales de comercio terrestre y marítimo; etc.,
fenómenos que evidencian cambios sustanciales en la movilidad del capital y por
consiguiente la redefinición de los espacios de la mundanalidad.
Prescindiendo
del análisis político y religioso, la organización de las cruzadas
contribuyeron de manera decisiva a expandir el radio de acción del comercio
hacia el mundo oriental; de la misma manera, al margen de la civilización
europea, los judíos que casi monopolizan el negocio de la banca en Europa, al
igual, que los Árabes que coadyuvaron a dinamizar el comercio con los pueblos
del mediterráneo, fueron actores importantes para que germinara el poder basado
en el éxito de los negocios e hiciera aparecimiento el clima de la
especulación, en donde la “fabulosa magia del capitalismo” encuentra su
insospechada plataforma de lanzamiento.
e)
Los Entornos Cambiantes y el Correlato
Contable
Siguiendo la
línea de análisis propuesta, en donde los cambios socioeconómicos determinan
los avances contables, es procedente inferir que el ejercicio y cualificación
de los instrumentos de registro y manejo de la información contable, aparece no
como un requerimiento nacional de un Estado, ni como un sistema uniforme
elaborado por varios Estados; sino como un cuerpo de costumbres y prácticas de
una “clase social”: Los comerciantes, que paulatinamente compartían unos
referentes, en términos de mentalidad de negocios, deseos y necesidades. Este
tipo de “comunidades imaginadas”, incluso de distintas nacionalidades van
perfilando un nuevo quehacer contable, que aún cuando limitado en su desarrollo
conceptual, pretendía constituirse en una herramienta para mejorar los sistemas
operativos e instrumentales de manejo de información empresarial.
Sin embargo,
la evolución de lo contable no debe apreciarse con una visión sincrónica del
desarrollo mercantil, sino con una perspectiva diacrónica que muestra la
interacción de diferentes variables conjugadas en las relaciones económicas de
la época.
“No
obstante, parece que existían diferentes sistemas operativos de acumular la
información obtenida. En esta época se dan posiblemente muchas prácticas
contables por partida simple y algunos negocios ya llevan su contabilidad por
partida doble, como consecuencia directa de la evolución natural de la partida
simple.
Ello
demuestra que la contabilidad era una actividad dinámica que debía progresar en
la misma forma que progresaban o se complicaban las operaciones de las empresas
y las necesidades de información que requería el hombre. En otros términos, ya
existe un sujeto en el cual se genera la información, una persona que valúa,
registra e informa, y un usuario de esa información que la utiliza para
determinar qué tiene, qué debe, y cuánto gana en un periodo, convirtiéndose,
por tanto, en una importante herramienta de medición que permite calcular la
rentabilidad de un negocio.[22]
Hacia
mediados del siglo XV, empiezan a percibirse las primeras aproximaciones
conceptuales, sobre la contabilidad, obras como “Della Mercatura e del Mercante
Perfecto”, escrita por Benedito Cotrugli Rangeo, hacia 1458; pero publicado
hacia 1573, manifiestan que mucho antes de Paciolo ya existían preocupaciones
por darle una organicidad y sitematicidad a la contabilidad, elementos estos
que se constituyen en los primeros destellos de para la construcción epistémica
del saber contable, esto es, el inicio embrionario de una mutación que permita
“pasar de los estadios de mínimo conocimiento a los estadios de conocimiento
más riguroso”.
Como
corolario, entonces se puede decir que, la práctica contable se ha desarrollado
en tres dimensiones fundamentales; una primera la dimensión económico-social,
una segunda dimensión histórica que recoge el legado conceptual y; una tercera
la dimensión epistemológica. Esta presentación esquemática no supone una
parcelación de cada una de las dimensionalidades; al contrario, la concreción
de los avances disciplinarios solo serán posibles mediante la interacción de
los factores enunciados, en donde el contexto de justificación se corresponda
con el contexto de descubrimiento.
No de otra
manera se puede explicar, que sea en Italia y no en otra región, donde aparecen
las primeras escuelas del pensamiento contable, llamadas “escuelas de la
práctica”; como la Veneciana, la Genovesa y la Florentina, que construyeron y
se constituyeron en los primeros referentes artesanales que sirvieron de
preámbulo y fundamento a las elaboraciones conceptuales que sobre la
contabilidad se desarrollaron especialmente en el siglo XIX, con las escuelas
de Fabio Besta, con su doctrina económica sobre la contabilidad y; Giuseppe
Cerboni, representante de la escuela jurídica de la contabilidad y creador de
la logismografía.
La
contabilidad, entonces empieza a dar respuestas a los hechos económicos, que se
suceden en estas nuevas configuraciones empresariales. Este acaecer y la
dinámica de la evolución contable, responde a ciertos parámetros históricos,
que en esencia pueden sintetizarse de la siguiente forma:
ü La
existencia de actividades económicas y su objetivación orgánica en formas de
representación empresarial, constituyen condición sine quanon para el
desarrollo de la contabilidad y para la construcción de una memoria registral
de los hechos económicos.
ü La
emergencia de las “comunidades imaginadas”, surgidas de una permanente lucha
por el progreso de la humanidad, determinan concomitantemente la satisfacción
social de nuevas necesidades, dentro de las cuales se halla el impostergable
registro de la información económica, en donde la contabilidad juega un papel
cardinal.
ü La
destrucción del mundo mítico y la sustitución por uno secular, reforma la
estructura del pensamiento, se elabora un nuevo esquema del conocimiento, con
una metodología fundada en la observación y la experimentación. La
contabilidad, como práctica de registro de la información, por supuesto no
escapa a esta influencia, de allí la inquietud por su interpretación, más allá
de un simple ejercicio operativo.
Partiendo de
estos supuestos, se puede argumentar que el progreso económico moldeó y aún
sigue moldeando la contabilidad; primero, como técnica del registro y de las
cuentas; luego, como un campo disciplinar que desde el análisis positivista, de
las ciencias empíricas, pretendió hallar la conexidad entre la contabilidad
como instrumento de concreción de la teoría económica, fundamentalmente en los
avances conceptuales logrados por Fabio Besta, en su obra “La Ragioneria”, en
donde postula “el principio básico de que en contabilidad no interesa tanto la
consideración del aspecto jurídico, es decir, los derechos en sentido estricto,
como la consideración de los hechos, esto es, la concreción real de los
derechos. De nada nos sirve – dice Besta - en el orden genuinamente contable el
goce de un derecho de crédito si este no puede hacerse efectivo, ni un derecho
real de propiedad si el objeto ha desaparecido[23]
y por último, un campo disciplinar normativo positivista, que pretende dar
respuesta a la sociedad de la información a partir de uniformar el modelo
contable internacional.
f)
El Comercio y las Relaciones
Mercantiles:
La historia
de la profesión contable, así como el desarrollo de la contabilidad como
disciplina, han estado invariablemente asociados a las transformaciones del
sistema capitalista de producción. Es en la ruptura del orden feudal, donde se
crean los fermentos para el surgimiento de una profesión que como la contable,
cumpla el papel de instrumento de control social de los excedentes de las
organizaciones, al igual que incida de manera preponderante en el
perfeccionamiento de las herramientas que den soporte y cierta objetividad y
comprobabilidad a los informes requeridos por los nuevos usuarios de
información, que paulatina y concomitantemente van apareciendo con el devenir
sociedad, “ha sido la empresa misma quien, en su desarrollo, ha servido de
motor a la evolución de la contabilidad; la empresa considerada a la vez en sus
aspectos jurídico, económico, social y de organización”
Por otra
parte, es la empresa capitalista la que crea las condiciones objetivas y
subjetivas, para empezar a hablar de la contabilidad como una disciplina que
entrega respuestas, en términos de medición de la información económica, de las
diferentes unidades involucradas en el desarrollo del sistema capitalista de
producción. En un primer estadio, como factor coadyuvante y propulsor del
desarrollo mercantil; posteriormente como impulsora de la revolución industrial
y; finalmente como herramienta y soporte fundamental de la sociedad del capital
financiero. El profesor Fernández Pirla, argumenta refiriéndose a este aspecto:
“La
contabilidad como disciplina científica, aparece, pues, vinculada al campo de
las ciencias económicas, y, más concretamente, en su desarrollo actual, al de
la economía de la empresa, aunque sería erróneo afirmar que la contabilidad es
economía. Considerada la contabilidad como ciencia económica cuyo objeto
material es la economía de la empresa, su objeto formal, al que debe su unidad
y autonomía científica, sería la representación auténtica y la medida de la
realidad económica, utilizando para ello una adecuada técnica, apoyada en principios
materiales y estadísticos[24]
La contabilidad,
como herramienta simbológica y como fenómeno semiótico de representación del
transcurrir económico; mediatizador comunicacional de los valores de cambio de
las organizaciones, irá paulatinamente perfilando y atemperando su accionar a
las presiones del mundo cambiante y a los influjos de las estructuras
internacionales de poder económico – empresarial; cuyos postulados pragmáticos
generalmente son adoptados por las normatividades de los diferentes Estados
receptores de la influencia global del mundo capitalista.
Aún cuando
la sistematización, organización y cohesión del sistema contable, tiene sus
orígenes primigenios durante parte de la edad media, específicamente con la
obra de Pacciolo, publicada en 1494, las condiciones intrínsecas obedecen al
desarrollo del sistema mercantil o comercial, fermento del ulterior desarrollo
del modo de producción capitalista; o como lo argumenta el profesor Hernán
Quintero: “Los registros contables son expresión de las relaciones económicas y
sociales prevalecientes en el espacio donde ellas se efectúan; este espacio a
su vez expresa características del modo de producción imperante en el contexto
universal”.[25]
La obra del
monje Franciscano, “Summa Arithmética, Geométrica, Proportioni, Proportionalita
et Arte Maggiore”, no es un tratado de contabilidad. “De hecho, parece que la
Summa de Luca Pacioli publicada en Venecia en el año 1494, fue la primera obra
de matemáticas que incluyó entre sus páginas un capítulo relativo a la
contabilidad, iniciativa que tuvo luego abundantes imitadores” [26]
En el
tratado de referencia se abocan una serie de temáticas diversas, pero que todas
ellas apuntan a realizar una aproximación hacia la organización de estructuras
de representación simbólica de la realidad, cuya finalidad debe ser la
posibilidad de entregar respuestas, que impliquen abstracciones más complejas,
en dirección a poder tener una lectura, en términos de temporalidad y
espacialidad, más acorde con los cambios y transformaciones del entorno
económico – empresarial. El libro, maneja una serie de tipificaciones, que en
esencia exteriorizan el nacimiento del “hombre económico”, hecho para las
transacciones y para apropiar y acumular riqueza; un buen comerciante, dice
Pacciolo, debe: “Reunir dinero; poseer inteligencia; y tener la ciencia de
llevar la contabilidad”. Obviamente, semejante propósito solo podría estar
reservado a quienes los privilegios epocales les habían asignado la
preeminencia del manejo del poder y de las relaciones comerciales.
La Inauguración de la Edad Moderna y la
Modernización Contable
Abocando el
análisis de la configuración histórica de la sociedad moderna, Consuelo
Corredor Martínez, plantea “a manera de hipótesis, que el advenimiento de la
sociedad moderna recoge un doble ideario: el de transformar el entorno
material, y el de transformar al hombre como centro del mismo. Mientras el
primero alude a la modernización, el segundo a la modernidad.
Con la edad
moderna se inaugura un periodo de transformaciones y cambios radicales en las
esferas de lo económico, político, social y espiritual. La modernización
entendida como la transformación del entorno material, se ve reflejada, para el
caso particular de lo contable, en el descubrimiento de los grandes negocios,
en donde su radio de acción adquiere visos de mundialidad; el comercio pasa de
Europa a América; de la ciudad como reducto de poder se pasa al concepto de
nación; de la preocupación por la productividad del dinero se pasa a la
especulación; de la supremacía de lo nobiliario y caballeresco se hace tránsito
hacia el triunfo de la mercancía y la riqueza como poder centralizador; la
noción gremial y familiar se transforma en noción empresarial; de la producción
agrícola se pasa al predominio de la industria y comercio evolucionando el
concepto de propiedad y de empresa. El reino caballeresco de la nobleza y la
dirección espiritual de la iglesia, es sucedido por la creciente influencia de
la burguesía que a decir de Karl Marx,
“Donde quiera que ha conquistado el poder, ha destruido las relaciones
feudales, patriarcales, idílicas. Las abigarradas ligaduras feudales que ataban
al hombre a “sus superiores naturales” las ha desgarrado sin piedad para no
dejar sustituir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel
“pago al contado”. Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el
entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas
heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor
de cambio. Ha sustituido las numerosas libertades escrituradas y adquiridas por
la única y desalmada libertad de comercio” – y más adelante concluye - “La
burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces
se tenía por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto,
al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencia, los ha convertido en sus
servidores asalariados” [27]
En la era
moderna que inaugura el capital, surge un hombre nuevo, con espíritu de riesgo,
movido por el apetito ilimitado de ganancia, de riqueza y la alucinación
perversa por la fructificación infinita del dinero. Y este nuevo imaginario,
está justificado de igual forma por la construcción de una racionalidad ética,
entronizada con el culto supremo de la razón y el inconmensurable afán por el
progreso material, que habrá de causar una modernización indiscriminada, que
conducirá finalmente a un proceso creciente de alienación del hombre respecto
de su entorno natural y cultural; Miguel Giusti, plantea refiriéndose a la
lógica de la moralidad, construida por los modernos, “la filosofía moderna
surge con la convicción de llevar a cabo un giro radical en la concepción del
hombre y de la racionalidad. De esta convicción hay diversas expresiones y
formulaciones, una de las cuales – quizá la más importante – es la idea de la
autofundamentación de la razón. Que la razón se fundamente a sí misma significa
que la razón no admite ningún criterio externo a ella misma, al cual ella debe
someterse. Criterios externos son, para los modernos, la tradición, la teología
o cualquier tipo de ordenamiento natural (como supieron los modernos que era la
opinión de Aristóteles)”. Y posteriormente, a manera de ilustración el autor
plantea como “Hobbes sostuvo explícitamente, en el De Cive, que la filosofía
moral debía aplicar, en igual forma que la filosofía prima, el modelo
geométrico al estudio de los fenómenos éticos y políticos”
g)
La Racionalidad del Capitalismo y el
Cambio del Modelo Contable
El
capitalismo primigenio, soportado conceptualmente en la teoría Smitiana del
liberalismo económico, que tuviera su mayor florecimiento en la primera mitad
del siglo XIX, paulatina e inevitablemente fue transformando su estructura, a
tal extremo que la importancia del consumidor como factor determinante y
generador potencial de las demandas productivas, con el desarrollo del
capitalismo financiero, fue modificado sustancialmente o en el más optimo de
los análisis relegado a un segundo plano. El libre juego de la competencia
inter empresarial, trajo apareada consigo la eliminación del más débil en el
mercado, convirtiéndose este hecho, paradójicamente, en un factor de renovación
empresarial y a la vez de concentración y centralización de capital. Es este
inmenso poder incubado por el influjo del capital el que redimensiona la
capacidad productiva de las empresas y potencia la movilidad de los recursos
productivos; cuando más avanza la economía más optima debe ser la utilización
del capital.
En este
ciclo histórico convencionalmente situado en la década de los años 70s. del
siglo XIX, surge el capitalismo de las grandes unidades productivas que
sobrepasan el ámbito nacional y rompen cualquier lindero de las fronteras
nacionales. La cualificación técnica en las empresas entrega mejores y mayores
volúmenes de producción; las economías de escala abaratan costos; la oferta de
productos aumenta como resultado de la “cultura” del consumismo que multiplica
la gama de consumos superfluos e implanta estándares de producción, todo esto
aunado a la insuficiencia de los mercados metropolitanos que no logran absorber
la totalidad de la producción, hace surgir la multinacionalidad. Francisco
Errasti, refiriéndose a este tema argumenta:
“La aparición de las sociedades
multinacionales a escala mundial, ha provocado un cambio, en la estructura de
las instituciones productivas. Una empresa puede plantearse de diversos modos,
la posibilidad de vender en otros mercados para aumentar sus beneficios:
ü Exportando
parte de su producción al extranjero, que es sin duda el modo de penetración
más sencillo.
ü Producir
en el propio mercado extranjero, cediendo la licencia de fabricación a una
empresa local.
ü Instalar
empresas subsidiarias oficiales en el extranjero. Es el modo más consistente de
penetración”.
“A través de la inversión directa en el
extranjero y la creación de numerosas filiales han ido creando enormes
sociedades, que se mueven por encina de las fronteras de los países sin tener
en cuenta los intereses nacionales del país donde actúan, puesto que el capital
de una sociedad multinacional no tiene nacionalidad. Aunque la eficacia
económica es la finalidad obvia de su actuar, las multinacionales adquieren una
clara proyección política en el mundo actual. Tanto es así, y este es un hecho
de trascendental importancia, que la inversión internacional ha empezado a desplazar
al comercio”
En este
ambiente navega lo contable; los comerciantes que habían constituido el eje
para perfilar cambios en las estructuras de información empresarial, realizando
la fusión de múltiples mercados locales que, originaron un mercado interior
unificado y su proyección en el comercio exterior; empiezan a fragmentarse y se
estatuyen modelos que dan respuesta a las nuevas configuraciones nacionales,
opuestos a la autonomía de esa clase de profesionales que eran los
comerciantes, en cabeza de quienes estaba la discrecionalidad en el manejo de
la información contable.
Si en la
sociedad precapitalista, la contabilidad dio respuesta a las necesidades
entornales desde el paradigma jurídico de propiedad, es decir, el modelo
contable estuvo soportado en la lógica de la información patrimonial,
“el lado
jurídico de la empresa considerada como el lugar geométrico de una tupida red
de derechos y obligaciones, dio el primer impulso al registro de las cuentas y
le conservó su terminología básica hasta nuestros días.
La confusa
imagen de un patrimonio económico que ha de expresarse en datos contables de
manera que se puedan seguir las diversas variaciones y mutaciones de valores,
empujó a los contadores a pasar a la segunda fase de la evolución y, englobando
las primeras cuentas de personas en un sistema general, les llevó a registrar
sucesivamente todos los elementos patrimoniales y a fundir en un solo todo el
complejo “naturaleza, trabajo y capital” cuya integración bajo la égida de un
empresario constituye la “empresa“ de los economistas” [28]
En la
sociedad moderna y básicamente en el periodo de la revolución industrial, el
paradigma contable varía hacia el ejercicio del control, ya no referido con
exclusividad a la propiedad, sino a la racionalidad de la productividad,
rendimiento y eficiencia del capital, en tanto las leyes inherentes al sistema
capitalista suponen mínimos costos y máximo de utilidad. Se empieza entonces, a
desarrollar el concepto de la contabilidad gerencial, como herramienta
simbológica de representación de las nuevas realidades empresariales. “Los
administradores de empresas a principios de los años 1800 tenían amplia
libertad para seleccionar, los métodos de contabilidad; a cada empresa podían
establecerle, sin restricciones, las reglas sobre valuación de activos y
determinación de utilidades. La información financiera exagerada reflejaba el
ánimo de los empresarios en la rápida industrialización y expansión económica y
producía ventajas de corto plazo a las empresas
h)
La Globalización y Mundialización del
Capital y las Manifestaciones de la Extraterritorialidad Perversa
El concepto
de Estado –Nación, al cual como fue estructurado desde la perspectiva de la
democracia liberal, es sometido a una imperativa y permanente mutación.
“A la par que se presenta la mundialización
del capital se observa la transformación del rol de los Estados nacionales. No
es que éstos desaparezcan, como se dice comúnmente, sino que su función como
entes reguladores de la relación capitalista se modifica. En efecto, en vista
de la superación del control de un territorio y de unas fronteras fijas y
determinadas por parte de un Estado, trasgresión que se ha facilitado por las
innovaciones tecnológicas en las telecomunicaciones, los Estados han renunciado
a las funciones que hasta ahora habían desempeñado como reguladores del
capitalismo. Así se han abandonado sus tradicionales papeles de regulador de la
moneda, el trabajo, el comercio internacional, los flujos de capital, la
promoción de una cultura y de unos valores nacionales, la protección del
mercado interior, etcétera, para adoptar ahora la lógica de la mundialización”
Además, como
lo indica María Teresa Uribe, “la globalización y la creciente interconexión a
través de los mercados han puesto en cuestión el modelo Estado-nación desde el
cual se desarrolló todo el proceso de modernización económica y modernidad
política de los últimos siglos” (Uribe,1996:85). Hay una gran diferencia, entre
las rutas comerciales que caracterizaban el periodo mercantil y librecambista
y, el alcance del sistema imperial inaugurado con el advenimiento del monopolio
internacional, en donde la estructura global de producción y de intercambio va
más allá del control del Estado - nación. La trama de relaciones y redes de
interacción y comunicación transnacional trascienden las sociedades nacionales
y evaden las regulaciones y normatividades de los Estados nacionales.
Mientras en
el siglo XVIII y gran parte del siglo XIX, las rutas de comercio estaban
mediadas por redes sencillas de interacción, el orden global contemporáneo se
configura como un sistema que aboca una multiplicidad de formas de transacción,
que vinculan a las sociedades en formas altamente complejas que virtualmente
acaban con los límites territoriales como barreras u obstáculos a las
actividades y relaciones socioeconómicas, creando así un mundo de infinitas
incertidumbres. Los mercados nacionales, pierden su funcionalidad; por
influencia de lo global, quedan fusionados, más que atados al influjo
transnacionalizante.
Obviamente
la penetración transnacional no se produce de manera simétrica, indiferente y
homogénea en todos los países receptores. Depende de las características de los
sectores, y de las oportunidades que los países puedan presentar a dichos
conglomerados. Pero además, depende de las condiciones de rentabilidad que se
ofrezcan al capital metropolitano, excepto en el caso de la obtención de
recursos estratégicos, en donde las motivaciones implican lineamientos de otro
orden.
Ahora, la
influencia de la empresa transnacional no está circunscrita al ámbito exclusivo
de dominio de su capital y su producción, como generalmente tiende a
considerársele, su influencia está presente en toda la cadena o red productiva
con la cual está relacionada. Es decir, miradas en términos de poder, su
cobertura no está limitada por el concepto de propiedad jurídica de la empresa,
pues su trascendencia abarca un radio de acción mucho más amplio donde puede
influir sobre las decisiones del resto de sectores del cuál es partícipe en
razón de su poder centralizador. Esta forma de inducción de decisiones es una
extensión de la propiedad económica que ejercen estas corporaciones más allá de
lo que los cánones de propiedad jurídicamente considerados le permiten.
Se podría
afirmar entonces, que el fenómeno más sobresaliente de la actualidad es la
prevalencia de una soberanía compartida, donde el privilegio de esta corre por
cuenta de las organizaciones transnacionales, vr.gr., la Organización Mundial
de Comercio es el primer organismo que fija reglas y sanciones de carácter
internacional. En este contexto, de mundo unipolar, las acciones bélicas que se
producen son el resultado del sometimiento de los Estados a la lógica y a las
reglas de juego instrumentadas por las estructuras de poder internacional.
Este
fenómeno de soberanía compartida, hace que el concepto de Estado-nación, en el
sentido sociopolítico y clásico del término tienda irremediablemente a
modificarse sustancialmente, lo cual no significa, como lo pregonan algunos
analistas, el fin del Estado, sino más bien la mutación o transformación de la
idea de soberanía, en tanto el papel de los Estados y, especialmente los
ubicados en el tercer mundo, estarán cada vez menos envestidos de un cierto
grado de soberanía que los habilite para interlocutor en el plano
internacional, en un mundo donde la supervivencia depende de la habilidad y
capacidad para construir redes.
Hoy la
obligación impostergable de los Estados reside en la posibilidad de vincularse
a redes internacionales que les garanticen jugar con ciertos niveles de
autonomía y opciones reales de interlocución y concertación financiera y
comercial. El enorme reto está en inventar una especie de "democracia de
la globalización", que signifique salirle al paso a la conformación de un
súper Estado omnipotente y omnipresente, como el que hasta ahora se está
vendiendo desde la perspectiva de las teorías neoliberales.
Milton
Santos, tratando el tema de la globalización y sus implicaciones parte de
reconocer que,
"las
tentativas de construcción de un mundo son siempre conducidas a conflictos
porque busca unificar y no unir. Una cosa es un sistema de relaciones,
beneficio del mayor número, basado en las posibilidades reales de un momento
histórico; otra cosa es un sistema de relaciones jerárquico, construido para
perpetuar un subsistema de dominación sobre otros subsistemas, en beneficio de
algunos. Es esto último lo que existe.
Hoy, lo que
es unificado a nivel mundial no es una voluntad de libertad, sino de
dominación, no es el deseo de cooperación sino de competición, todo esos,
requiriendo un rígido esquema de organización que atraviesa todos los rincones
de la vida humana. Con tales designios, lo que globaliza, falsifica, corrompe,
desequilibra, destruye"
Manuel
Castells, en uno de sus estudios plantea una tipificación de los virajes de la
economía actual y manifiesta que esta “se fundamenta en tres aspectos: es una
economía informal; es una economía que funciona en redes; y es una economía
globalizada”
La economía
informal, tiene su soporte capital en la productividad que va estrechamente
ligada a la competitividad y, en ese sentido, la infraestructura tecnológica
crea un valor agregado referido fundamentalmente a la capacidad para el rápido
proceso de procesamiento de información y de forma concomitante con la
generación de conocimiento, elementos insustituibles para la competitividad de
la empresa. La producción en serie, el modelo Fordista que por largo tiempo
había sido el soporte de los procesos productivos, pierde razón de ser frente a
aquellos procesos mediados por redes informacionales que se tejen a través de
la fusión e interconexión de pequeñas y medianas empresas que trabajan para los
grandes emporios; dicho de otra forma “la complejidad de la economía actual
reside en que la unidad económica es el proyecto no la empresa. Esta última es
la unidad de gestión y propiedad, pero la unidad de actuación es un proyecto
empresarial formado por trozos de empresas de distinto tipo que se conectan y
desconectan constantemente”[29]
El mundo
actual está asentado sobre una economía de la especulación y no de la
producción, se ha suplantado la creación de riqueza por la inconmensurable
manipulación de las ficciones fraudulentas de las turbulencias de la
información. “El desarrollo de las nuevas tecnologías informáticas ha influido
fuertemente para caracterizar la globalización de la economía, permitiendo el
paso de una economía de productos a una economía de símbolos, que coincide con
la nueva etapa de capitalismo financiero” (Ander– Egg, 1998:39).
En este
marco entornal, lo que otrora constituía el control del control ha dejado de
tener vigencia, al igual que los principios de contabilidad generalmente
aceptados, hoy convertidos en estándares internacionales, en tanto estos, en
términos Bachelardianos se constituyen obstáculos epistemológicos, que
eclosionan los esfuerzos de torización y consolidación de posturas rigurosas
que vertebren un marco conceptual fuerte que de cuenta y respuesta a los
innumerables problemas derivados de la sociedad de la información. La
preocupación por la productividad y la competitividad, potenciadas hoy por la
capacidad para procesar información y generar conocimiento, exceden la
problemática de la medición, eje central del modelo del control, para
trasladarse a otros escenarios como los esquemas decisionales en tiempo
presente, que desvirtúen o falsan la demora informativa montada sobre esquemas
típicos de una contabilidad estructurada para la verdad única e insoslayable;
en tanto, como lo plantea Castells, “Lo
que realmente ha ocurrido es que hemos automatizado el funcionamiento del
capital con unos niveles de velocidad y complejidad que solo la red de
instrucciones electrónicas puede manejar. Cierto es que siempre hay
intervención humana pero se trata de una respuesta que debe reaccionar en
fracciones de segundo, no primordialmente a datos del mercado, sino sobre todo
a las turbulencias de la información”
El Monasterio De Silos Y Su Sofisticado
Sistema Contable
Las órdenes
monásticas han desempeñado un importante papel en la historia del mundo
occidental, en su triple dimensión espiritual, cultural y económica. En este
último aspecto, el económico, han administrado importante patrimonios,
acrecentados en ocasiones, y mermados en otras, por la concurrencia en ellos de
sus gastos e ingresos.
Los
registros contables de los Monasterios constituyen un importante soporte para
el estudio no sólo de la manera en que se llevaba la administración en las
órdenes monásticas sino, también, de su actividad económica en diferentes
vertientes. El estudio de la historia de la contabilidad, en este caso de los
Monasterios, no sólo nos ilustra sobre la manera de llevar el registro de sus
operaciones, sino que puede constituir una importante contribución a la
historia económica y social. Se confirma así lo que con acierto se ha
denominado "función histórica de la cuenta" (Martín Lamouroux, 1996).
El registro contable de los flujos económico financieros va más allá del
objetivo de tomar y rendir cuentas, permitiendo la visibilidad de la actividad
económica y su interpretación en un determinado contexto geográfico y temporal.[30]
Sin duda por
esta importancia de la contabilidad monacal y de instituciones similares, al
hacer una catalogación de las etapas del desarrollo histórico de nuestra
disciplina, Yamey cita en lugar destacado a "la contabilidad
señorial", en la que la relativa a las órdenes monásticas tiene, sin duda,
una especial importancia. El mencionado autor se sorprende de la ausencia, en
los países del continente, de un sistema razonablemente uniforme de
contabilidad señorial (1996,p.7), existente en Inglaterra desde el siglo XIII.
Este hecho lo vincula con lo que podría ser la razón del retraso en la
introducción de la partida doble en la contabilidad señorial inglesa, frente a
la implantación más temprana y amplia del continente.
A pesar de
éste evidente interés, no abundan las aportaciones dedicadas a estudiar estas
cuestiones. Como indica Jouanique (1996, pág. 37), "hasta el momento, la
historia de contabilidad se ha limitado prácticamente a considerar los
registros de las empresas privadas y, más concretamente, los llevados por
partida doble", con lo que nos encontramos ante "una visión demasiado
limitada, porque, pasa de largo ante sectores enteros, como, por ejemplo, el de
las contabilidades señoriales", cuyos registros son calificados por dicho
autor como antecesores de las actuales contabilidades agrícolas. En esta línea,
Boyns y Carmona (2002) señalan que únicamente el 6% de las investigaciones en
historia de la contabilidad en España en el periodo 1996-2001se dedicaron al
estudio de contabilidades monásticas y/o nobiliarias. Booth (1993) señala
igualmente que existe todavía una enorme laguna en el conocimiento de los
planteamientos y las prácticas contables de las Iglesias, al tiempo que propone
un marco de investigación que estimule, oriente y encauce las investigaciones
que se hagan a este respecto.
Esta
relativa ausencia de aportaciones contrasta con el previsible caudal de
documentos, catalogados y por catalogar, que probablemente existen tanto en los
Monasterios como en los archivos históricos. Sin embargo, tal y como indica
Saenz Ruiz-Olalde (1991; p.457-458) en su estudio de historia económica de San
Millán de la Cogolla en el siglo XVIII, y refiriéndose a la determinación de
los ingresos de la hacienda, la primera y mayor dificultad con que tropezamos
en el momento de querer ofrecer de forma regular y sistemática el producto de
la hacienda es la desaparición de numerosos libros de las diferentes
administraciones. Continúa señalando que no se han conservado en su integridad
los de ninguna de ellas, y tampoco el manejo e interpretación de los Libros
conservados es tarea fácil. En no pocas ocasiones nos proporcionan las
cantidades de los diversos productos sin especificar su origen y procedencia,
siendo lo más grave que, en algunos momentos, las cifras, una vez desglosadas,
no concuerdan. Estas dificultades en cuanto a la obtención de datos es una
constante general de los monasterios, dado el proceso de desalojo y abandono
que sufrieron como consecuencia de la desamortización iniciada en 1835.
Por suerte,
estos comentarios no se pueden hacer extensivos al Archivo del Monasterio de
Silos (AMS), el cual constituye una excepción. Tal vez el hecho de permanecer
el Abad como párroco del pueblo tras la desamortización, junto con la recuperación posterior del Monasterio
por los monjes franceses de Solesmes en1880, pudo favorecer la conservación de
la riqueza documental existente.
El Sistema Veneciano
En Florencia
(la patria de Maquiavelo y Dante), Genova(la cuna de Colon) y Venecia(la ciudad
flotante), el comercio alcanzó su gran desarrollo. Es entonces cuando se
difunde el sistema veneciano, que consistía en dos juego de libros: uno que
contenía el registro cronológico de las operaciones, y el otro que reunía a las
cuentas de la caja, corresponsalía, pérdidas y ganancias, y las cuentas
patrimoniales. Puede decirse que es el origen de los Libro Diaria y Mayor.
Las
anotaciones se hacían con números romanos. Esto duro hasta que se impuso el uso
de los números arábigos. Igualmente se seguía usando el ergamino, hasta que los árabes introdujeran el
papel en Europa, luego de haber copiado y mejorado el invento original de los
chinos.[31]
Los libros
se llevaban sitúando las cuentas en secciones superpuestas: el débito y el
crédito, lo que importaba la compensación parcial o total, o la extinción de
las relaciones comerciales. El debe o debe haber (debe o devono avere) llevaba
como contrapartida el Ha o Ha habido (Ha o hanno avuto), a la vez que el Debe o
deben dar (Debe o devono dare) va seguido por Ha o han dado.
El método de
partida doble asi creado permitía anotar las cuentas mediante su inscripción en
secciones contrapuestas, o sea, divididas lateralmente, con la referencia
constante de las contrapartidas en las anotaciones.
Benedetto Cotrugli
Es necesario
mencionar a Benedetto Cotrugli. En el año 1573, fue publicado su libro Della
mercatura et mercante perfetto. En verdad este libro habia sido escrito en el
año 1458, pero demoró mas de un siglo para ser editado.
El libro de
Cotrugli explica la partida doble y el uso de tres libros: el Cuaderno (Mayor),
Gionale (Diario) y Memoriale (Borrador). Según las expìclaciones del libro, los
registros debían hacerse en el Diario y de allí se pasarían al Mayor; el cual
tendría un índice de cuentas para facilitar la búsqueda de las mismas, y cada
año debería verificarse la situación de la empresa y elaborar un Balanciones
(balance). El resultado (pérdida o ganancia) debía llevarse al capital
(patrimonio).
Pese a la
importancia de este libro, el carácter breve e incompleto de sus explicaciones
y la fecha tardía de su publicación han hecho que Cotrugli no tenga un lugar de
primer orden en la historia de la Contabilidad. Ese lugar lo ocupa siempre, el
Fraile Luca Pacioli.[32]
Luca Pacioli
Fray Luca
Pacioli, llamado tambien Lucca Pacciolo, fue un fraile y matemático italiano.
Debido a sus origenes humildes, no puedo asistir regularmente a la escuela. Sin embargo, aprendió varios
oficios y, especialmente, la matemática comercial de aquella época, que se
circunscribía a las cuatro operaciones fundamentales con los números arábigos:
la suma, la resta, la multiplicación y la división. Su labor con los
comerciales y artesanos le permitió aprender y practicar con tesón. Llagó a ser
un matemático de primer nivel y, tal vez para tener más facilidades de estudio,
ingreso en la orden religiosa de San Francisco. Como fraile franciscano, podía
acceder a los libros que le demandaba su ansia de saber. Así aumento su
renombre de matemático y contable.
No se puede
afirmar que Pacioli inventó el método de parida doble. El mismo Pacioli afirmo
que aplicaba el método que en ese entonces se practicaba en Venecia. Ese método
no estaba documentado en ningún libro, y los comerciantes usaban el método de
partida doble propuesto por Cotrugli. Sin embargo, Pacioli fue el primero en
publicar un libro al respecto, y por ello alcanzó el lugar que hoy ocupa.
Como ya se
ha dicho, en el libro se puede encontrar un capitulo llamado Tractatus
Particulari de computis et scripturis. Allí encontramos lo siguiente:
El dueño de
un negocio, antes de iniciar sus operaciones de compra y venta de mercancías,
debe preparar un inventario de todas sus propiedades (activos) y otro de sus
compromisos (pasivos).[33]
Los activos
se agrupan de acuerdo con el principio de valor y movilidad (primero dinero en
efectivo y luego los bienes). Los pasivos se agrupan de acuerdo al vencimiento
y exigibilidad del pago, al corto plazo y
a largo plazo.
Para
sustentar la partida doble comprobó y demostró que toda operación mercantil que
se practicara tenía una causa, la cual debía producir necesariamente un efecto,
por lo cual existía una compensación numérica entre causa y efecto.
Sobre la
mercancía escribió: “De todo cuanto pongas en ella, la harás deudora día por
día en tus libros y así también por lo contrario la harás acreedora a todo
cuanto saques o recibas de ella”. Para Luca Pacioli el almacén de mercancía
debe considerarse como una persona deudora de cuanto en el se pone o se gasta
por cualquier concepto.
ü Para
el registro de las operaciones propuso cuatro libros básicos:
ü Inventario
(llamado hoy inventario y balances)
ü Giornale
(llamado hoy libro Diario)
ü Cuaderno
(llamado hoy libro Mayor)
ü Memoriale
(borrador o comprobante, cuyo uso se ha discontinuado)
Para
Pacioli, mediante la contabilidad el comerciante sabrá si la marcha de su
negocio es buena o mala. De todo lo descrito por él, se puede concluir que los
comerciantes debían usar antes del Diario, un borrador. Las operaciones
anotadas en el borrador eran convertidas a la unidad monetaria elegida y recién
entonces se hacia la anotación en el Libro Diario.
Pacioli, en
su libro, también enuncia los principales fundamentos de la partida doble:
ü No
hay deudor sin acreedor
La
suma que se adeuda a una o varias cuentas ha de ser igual a la que se abona
ü Todo
el que recibe debe a la persona que da o entrega.
ü Todo
valor que ingresa es deudor y todo valor que sale es acreedor
ü Toda
perdida es deudora y toda ganancia es acreedora
El saldo
representa el valor de la cuenta y se obtiene la diferencia entre el debe y el
haber, pudiendo resultar saldo deudor o acreedor.[34]
La contabilidad
contemporánea
En toda
Europa el auge político del liberalismo dio como resultado la expansión del
proceso económico conocido como Revolución industrial. Fue a partir de esta
época cuando la contabilidad comienza a sufrir grandes trasformaciones.
Así tenemos
al primer teorizante formal de las cuentas Edmon Degrange (padre) que en la
Tenue des Livres Rendue Facile, en 1795 distinguió dos clases de cuentas,
llamadas:
Deudoras y
acreedoras
Otras que
eran las que se le presentaban al propietario.
Su teoría se
conoce con el nombre de las cinco cuentas, siendo ellas:
ü Efectivo
ü Mercancía
ü Instrumentos
negociables recibidos
ü Instrumentos
pagados y
ü pérdidas
y ganancias;
Modifico el
tradicional juego de Diario y Mayor, por el diseño de diario Mayor Único,
ahorrándose así mucho tiempo al llevar un solo libro.
En 1804
Edmond Degrange(hijo) realiza una fórmula que fue la brújula de esta teoría que
a letra decía: “débito a aquel de quien se recibe, acredítese a aquel que a
quien se da.”
La
contabilidad tenía que ir paralelamente al adelanto comercial e industrial, y
así en St. Jaimes el 23 de octubre de 1854 es concebida por cedula real por la
corte de la Reyna Victoria la fundación en Edimburgo “The Institute of Chatered
Accountans of Scotland”, agrupación de contadores con mas abolengo y la más
antigua.
Desde 1789
hasta hoy. A partir del ciclo XIX la contabilidad ha tenido trascendentales
modificaciones de forma y de fondo:[35]
De forma
ü Surge
el Diario Mayor único, el sistema centralizador, la mecanización y la
electrónica contable.
ü Se
inicia una nueva técnica: Los Costos.
ü El
estado incide en los requisitos jurídico-contables y el ejercicio de la profesión.
De Fondo
ü Se
constituyen diversas escuelas en función a su concepción de las cuentas.
Ø Personalista.
Ø De
valor
Ø Abstracta
Ø Jurídica
Ø Positivista
ü Inicia
el estudio de principios tendientes a resolver problemas relacionados con los
precios y la unidad de medida, surgen
conceptos como:
Ø Depreciación
Ø Amortización
Ø Reservas
Ø Fondos
ü Se
racionaliza el sistema de enseñanza
ü La
ética es la base fundamental del ejercicio de la profesión contable.
La
contabilidad en el Siglo XIX y XX
Siglo XIX y primeros años del siglo XX
En sus
primeros tiempos, hasta finales del primer tercio del siglo XX, la historia de
la contabilidad se concibe fundamentalmente como el estudio de los autores y
los tratados contables del pasado, aunque no faltan algunos estudios aislados
sobre libros de cuentas.[36]
El tema
absolutamente prioritario es el de la evolución de las técnicas contables y la
identificación y señalamiento de las novedades que se producen dentro de ellas.
Son trabajos
claramente realizados por estudiosos de la contabilidad, interesados casi
exclusivamente por la evolución y progreso de su disciplina.
A finales
del siglo XIX y principios del XX se dan a conocer las primeras asociaciones de
contadores que buscan orientar la contabilidad bajo estándares y reglas
generales.
El
surgimiento de investigadores contables en busca de una teoría no tiene
resultados unánimes; se presentan diferentes y variados puntos con respecto a
lo que debería ser la práctica contable.[37]
Entre las
más importantes se encuentran:
i)
Teoría de la personificación
Consiste en
ver en la cuenta una persona ficticia que recibe y entrega. Se creó porque no
todas las personas podían ser responsables por los valores existentes en una
organización.
Esta teoría
se ocupaba sólo de la cuenta y de explicarla, pero dejaba a un lado el entorno
económico.
j)
Teoría jurídica
Esta teoría
concede gran importancia a la empresa como sujeto de derecho y su estudio se
basa en las implicaciones jurídicas que de la práctica y profesión contable se
puedan derivar.
Esta teoría dio origen a la normalización internacional y
contribuyó a entender y legislar las obligaciones jurídicas que la organización
tiene con sus propietarios, con el estado y la sociedad.
k)
Teoría económica
Los representantes de esta teoría consideran que la práctica contable
debe estar sujeta al momento económico y a los cambios que en este se
produzcan.
l)
Teoría de la contabilidad pura
Su objeto fue la investigación experimental, teniendo en cuenta el dato
fundamental de donde partían las cuentas de balance y no de forma contraria.
Descubre el sistema que permite reportar información sobre el patrimonio
de las personas en las organizaciones.
m)
Teoría administrativa
Esta teoría integra los valores humanos a los valores financieros de la
empresa.
Reconoce el carácter predictivo que obtuvo la contabilidad y la
importancia para el desarrollo de una organización.
Estado actual de la contabilidad.
“Actualmente
la técnica contable está muy adelantada. La teoría contable en que se
sustenta aquella, se encuentra en un
proceso de reelaboración total que pone en duda la vigencia de los principios tradicionales sostenidos hasta el
presente.”[38]
“A partir de
la década del 90 se observaron importantes cambios en la economía mundial, acentuados con la disolución de la Unión
Soviética. El fenómeno de la globalización de la economía, la apertura de los
mercados, la tendencia hacia la estabilidad económica, con la atenuación de los
efectos de las hiperinflaciones, promocionaron una tendencia a “hablar el mismo
idioma contable” Organismos internacionales de más de 20 años de existencia
revitalizaron su accionar en procura de lo que se ha dado en llamar la
“armonización de las normas contables”.[39]
A partir del
siglo XIX, la contabilidad encara trascendentales modificaciones debido al
nacimiento de especulaciones sobre la naturaleza de las cuentas, constituyendo
de esta manera y dando lugar a crear escuelas, entre las que podemos mencionar,
la personalista, del valor, la abstracta, la jurídica y la positivista. Además,
se inicia el estudio de principios de Contabilidad, tendientes a solucionar
problemas relacionados con precios y la unidad de medida de valor apareciendo
conceptos referidos a depreciaciones, amortizaciones, reservas, fondos, etc.
El sistema
de enseñanza académica se racionaliza, haciéndose más accesible y acorde a los
requerimientos y avance tecnológico. Además, se origina al diario mayor único,
el sistema centralizador, la mecanización y la electrónica contable incluyendo
nuevas técnicas relacionadas a los costos de producción. Las crecientes
atribuciones estatales, enmarcan cada vez los requisitos jurídico -contable,
así como el desarrollo del servicio profesional.[40]
El impacto de la tecnología en los sistemas
de información contable
Los avances tecnológicos que han de incorporarse
a los sistemas concretos de las organizaciones ofrecen extraordinarias
posibilidades para manejar gran cantidad de datos. Sin embargo, el tema
fundamental pasa por convertir dichos datos en información valiosa para las organizaciones,
para el manejo operativo, de control gerencial y para el planeamiento estratégico.
Este hecho
implica observar ciertos principios que deben estar subyacentes en la administración
de información y que deben regir la selección de la herramienta concreta (medio
de registración) para un ente
particular.
Es necesario señalar aquí que las herramientas
o soportes tecnológicos a los que nos referimos abarcan lo que tradicionalmente
se conoce como hardware (los fierros o elementos materiales) y el software (los
sistemas operativos, las aplicaciones concretas para el manejo de datos y la
producción de información y las vías de comunicación de la misma) Si bien es cierto que se ha producido un
cambio profundo en la naturaleza de los procesos de recolección, procesamiento,
almacenamiento, recuperación y comunicación de la información contable, el
problema sigue siendo cómo interpretar las necesidades de información de los distintos
tipos de usuarios de manera de diseñar sistemas de información que,
incorporando las nuevas tecnologías, mantengan la integridad de los datos y
permitan asegurar un grado razonable de confiabilidad en los distintos niveles
de fuente (origen), proceso, archivo y transferencia.[41]
La calidad
de la información depende, en gran parte, de la confiabilidad de los datos de
los que surge, de los procesos que la generan y de los modelos que se utilizan
para exteriorizarla.
Todos estos
aspectos han sido considerados por la contabilidad, aunque es cierto que muchas
veces, sobre todo en lo que se refiere a los informes para terceros ajenos al
ente, el acento se ha puesto en los productos finales (estados financieros o
contables) y se han mantenido modelos tradicionales de control que operaron en
contra del desarrollo de sistemas eficientes.
Los cambios
más profundos y de mayor repercusión presentados en la actividad contable en
toda su historia, tuvieron lugar a partir del siglo XVIII. La Revolución
Francesa, la Revolución Industrial en Inglaterra, la filosofía individualista
de Hegel y Kant, sentaron las bases para el resurgimiento del comercio en
Europa y la tecnificación de la contabilidad.[42]
En el siglo
XIX, con el desarrollo de la industria en Europa, en especial en Inglaterra, y
el nacimiento del liberalismo, predicado por Adam Smith y David Ricardo, la
contabilidad inició su más espectacular transformación.
En Francia,
donde las finanzas públicas eran exclusividad real, pasaron al dominio popular,
gracias al célebre contador Count Mollier. En 1795, Edmond Degrange distinguió
dos clases de cuentas, unas deudoras y acreedoras y otras que representaban al
propietario, lo que dio paso al diario mayor único y sustituyó el conjunto de
diario y mayor.
A partir de
1895, en Estados Unidos, como consecuencia del bloqueo económico de Inglaterra,
se comenzó a llevar a cabo una serie de inventos e innovaciones tecnológicas en
la industria y en la agricultura. La contabilidad paralela a ese desarrollo se
institucionalizó, constituyéndose en una actividad académica en la Universidad
de Pensilvania en 1881 y reconocida como gremio profesional a través de la
American Association of Public Accountants en 1886. En Europa surgieron
agremiaciones similares. En Edimburgo, 1854; en Francia, 1891; en Austria,
1895; en Holanda, 1895, y en Alemania, 1896. En Italia, en 1893 comenzó a regir
el Código Mercantil, regulador de la práctica contable en ese país.[43]
En Estados
Unidos, como consecuencia del desarrollo industrial y el crecimiento de las
empresas, empezaron a aparecer las máquinas de contabilidad, lo que facilitó,
el procesamiento de la información. En 1888, William Burroughs patentó la
primera sumadora de teclas; por la misma época, William Bundy patentó una
especie de reloj para marcar la entrada y salida de los trabajadores. El doctor
Hollerith inventó un sistema de tarjetas perforadas que permitió sumar y restar
con mayor rapidez; en 1906, John Whitmore ideó un procedimiento mecánico de
control de mercancías con base en tarjetas.
A principios
del siglo XX empezaron a surgir en todo el mundo las asociaciones de
contadores, las cuales, además de sus propias normas, establecieron una serie
de convenios y pautas para el ejercicio de las actividades contables: en
Suecia, 1899; en Suiza, 1916, y en Japón, 1917.
Por estos
años, el gobierno, la banca, las bolsas de valores, comenzaron a exigir los
estados financieros certificados por contadores públicos independientes. La
organización American Institute of Public Accountants se encargó de reunir
agrupaciones profesionales con el fin de estudiar los problemas contables, y en
1934 surgieron las primeras seis reglas de los principios contables de hoy. En
los años 1936, 1941, 1948 y 1957 se publicó, verificó y adicionó, por parte de
la American Accounting Association (AAA), todo lo relacionado con los
principios contables.[44]
Actualmente,
con el vertiginoso desarrollo de los sistemas, la contabilidad ha logrado
ocupar el lugar que le corresponde dentro de las organizaciones. El volumen de
información que puede manejar y la alta velocidad de su procesamiento la hacen
indispensable en la exigente administración de nuestros días.
La Contabilidad Hoy
En el mundo
de nuestros días, la contabilidad no es una disciplina aislada de un contexto o
marginada de otras materias afines. Por el contrario, está incrustada en la
forma misma de hacer negocios y se retroalimenta de los retos y los cambios que
deben hacer las organizaciones para lograr su misión.
Por eso, en
este primer capítulo, previo al estudio y asimilación de todo lo que implica el
conocimiento, la estructuración y la implementación de un sistema contable en
una organización, es preciso conocer, al menos superficialmente, las variables
e influencias que definen el entorno donde se gestan, operan y crecen o cierran
las entidades económicas de finales del siglo XX.
En vísperas
del siglo XXI, los conceptos de fenómenos como globalización, competitividad,
calidad, productividad, alianzas estratégicas, empresas de clase mundial, libre
comercio, valor agregado y reingeniería de procesos administrativos, son
términos que han venido a enriquecer el vocabulario normal de un hombre de
negocios y a incrementar el grado de dificultad en la operación de las
empresas.
En las
siguientes secciones de este capítulo, se presentarán los aspectos más
relevantes que caracterizan a estas nuevas tendencias en los negocios.
Globalización
En los
albores del año 2000, se han ido arraigando en las empresas de nuestros días
algunas tendencias que se pueden considerar signos de nuestro tiempo. De entre
todas las tendencias que podemos visualizar en mayor o menor grado, dos de
ellas quizá sean responsables de muchos de los cambios que se están gestando no
sólo en los negocios sino en general en todos los órdenes de la vida económica,
política y social de la historia contemporánea: la globalización y la
competitividad.
Para nadie
pasa desapercibido que vivimos en un mundo perfectamente caracterizado por una
breve frase que inmortalizaría el gran comunicador Marshall McLughan: la aldea
global. En el mundo de hoy quizá vayamos al supermercado y encontremos
productos que hayan sido traídos desde diversos rincones de nuestro planeta. Lo
anterior no es tan sólo aplicable a artículos de gran valor como es el caso de
los automóviles, sino a mercancías cuyo valor es a veces tan ínfimo, que nos
sorprende que hayan sido traídas de lugares tan lejanos.[45]
En el caso
de los automóviles, probablemente estemos orgullosos de la nacionalidad que
ostenta la manufactura del carro que poseemos. Sin embargo, nos sorprendería
conocer que en casos como ésos, las partes que componen dichos vehículos quizá
provengan de más de 30 países diferentes, ubicados en los más distintos
confines del mundo.
A esa
globalización a la que nos referimos, han sido convocados los países, sus
gobiernos en diferentes esferas de autoridad, y empresas grandes, medianas y
pequeñas.
Competitividad
Adicionalmente
a la globalización, tendencia claramente reflejada en la forma actual de hacer
negocios, existe otra no menos importante, la competitividad.
En términos
simples y entendibles, competitividad es ofrecer al cliente de una entidad
bienes y servicios con atención, calidad, oportunidad y precio que representen
un valor superior a lo que le proporcionaría la competencia.
La
competitividad se percibe en las características distintivas del bien o
servicio, en aspectos tales como reparaciones subsecuentes, precios bajos en
proporción a la calidad recibida, satisfacción de las necesidades y
expectativas del cliente, tiempo de entrega del bien ofrecido, etc. El que
ofrezca el mejor conjunto de los factores anteriores, es el más competitivo
dentro de un sistema económico.
Si
combinamos en alguna medida estas dos tendencias, la globalización y la
competitividad, nos daremos cuenta de la magnitud que representa el reto de
competir en un contexto mundial. Un reto que se siente en todas las áreas
funcionales de una empresa: en sus ventas y en sus compras, en su producción y
en su comercialización, en la inversión y en el financiamiento, en los recursos
financieros, humanos, materiales y tecnológicos con los que cuenta.
Calidad y Productividad
Lo anterior ha
traído por consecuencia que las organizaciones en general, públicas y privadas,
cualquiera que sea su nacionalidad, hayan tenido, necesidad de realizar
esfuerzos dirigidos hacia la productividad y la obtención de la calidad total,
como una forma de poder sobrevivir y competir en un ambiente global.
La calidad
es un tema del que todas las personas hablan y que es de vital importancia para
las empresas. En este sentido, la calidad la definiremos como la realización de
una actividad con eficiencia y eficacia simultáneas. La eficiencia es hacer las
cosas con el mayor aprovechamiento de los recursos disponibles. Eficacia es
hacer las cosas lo más rápido posible. Se puede tener eficiencia y carecer de
eficacia o viceversa, pero por más desarrollada que esté una de ellas, al no
contarse con la otra no se tendrá calidad. Entonces, calidad es hacer las cosas
bien a la primera vez y en el menor tiempo posible, sacándole el mayor provecho
a los recursos con que se cuenta en ese momento.[46]
Los
estándares de calidad día con día van cambiando por la competencia, ya que
también en ellos se busca ganar la carrera. En este sentido el que no avanza,
retrocede, ya que los demás van acercándose o agrandando la ventaja que tienen
sobre el individuo o la organización inmóvil.
Los
conceptos de calidad, productividad, competitividad y globalización van de la
mano ya que unos determinan a los otros. Sin calidad en los procesos de
producción, administración, venta, información, etc., no se da la productividad
y si no se es productivo no se puede ser competitivo en un ambiente de
globalización.
Valor Agregado
La calidad
en los procesos de información y más los de carácter contable, juega un papel
muy importante en la competitividad de las empresas, ya que muchas de las
decisiones tomadas son con base en los resultados o productos de esos procesos.[47]
En lo que se
refiere a la calidad y su relación con la contabilidad, es bien conocido que
una empresa tiene clientes externos e internos de la información financiera.
Los primeros son los accionistas, acreedores, el fisco, etc. En cuanto a los
segundos, existe una gran cantidad de usuarios que esperan esa información para
realizar su trabajo y brindar a los clientes el servicio con las
características necesarias para cumplir sus expectativas.
Por ejemplo,
la labor que hace el departamento de contabilidad recae indirectamente en el
producto o servicio ofrecido por la empresa, ya que proporciona los datos para
calcular los costos y determinar el precio de venta. A esto se le llama valor
agregado. Aquellas funciones dentro de la organización que no ofrecen un valor
agregado al bien o servicio ofrecido a los clientes deben ser eliminadas y de
esta manera se eficientiza una empresa.
Las
características de oportunidad, objetividad y exactitud de la contabilidad son
un reflejo de su calidad. Entre más oportuna, objetiva y exacta sea, más
confiable y útil será.
De esta
manera, si los procesos de información, especialmente los contables, son
productivos por medio de programas de calidad y mejora continua, se impacta a
todos los usuarios internos y externos de dicha información y los hace más
competitivos.
Si se desea
que toda la compañía cuente con la calidad suficiente para competir, es
necesario que en todas las áreas se apliquen programas de mejora continua. Como
ya se mencionó anteriormente, los estándares de calidad cambian día con día, o
mejor dicho, los requerimientos de la información financiera de los clientes
cambian diariamente, por lo que es necesario buscar cotidianamente la forma de
mejorar los procesos de elaboración de la misma, para dar a los usuarios una
herramienta útil para competir.
En síntesis,
la mejora continua en la calidad y el incremento constante en la productividad
de todas sus funciones, tanto administrativas como operativas, son las
herramientas con que las organizaciones hoy en día están haciendo frente al
reto de la competitividad en un contexto mundial.
Conclusión
La historia
de la contabilidad es una parte fundamental de la historia económica y,
más aun, de la historia en general.
Su campo de
investigación no se limita, en modo alguno, al estudio de la evolución de las
técnicas contables, sino que penetra en la misma entraña de los planteamientos
de organización y dirección de las instituciones, de la significación, uso y alcance
de los instrumentos mercantiles, del funcionamiento de los mercados, etc.
Por
ello, difícilmente es posible una comprensión profunda y completa de los
fenómenos económicos y sociales si no se estudian desde una óptica que incluya
el enfoque histórico-contable. Solamente la dificultad de los conocimientos
técnicos requeridos para la práctica de la historia de la contabilidad ha
impedido hasta ahora que la misma se generalizase y se reconociera su utilidad
e importancia.
La Edad Antigua;
donde el hombre gracias a su ingenio proporcionó al principio métodos
primitivos de registración; como es la tablilla de barro. Desde entonces la
evolución del sistema contable no ha parado en desarrollar.
La Edad Media;
se consolida el “solidus”, moneda de oro que es admitida como principal medio
de transacciones internacionales, permitiendo mediante esta medida homogénea la
registración contable.
Edad Moderna;
Nace el más grande autor de su época, Fray Lucas de Paciolo, Autor de la obra
“Tractus XI”, donde no únicamente se refiere al sistema de registración por
partida doble basado en el axioma: “No hay deudor sin acreedor”, sino también a
las prácticas comerciales concernientes a sociedades, ventas intereses, letras
de cambio, etc. Con gran detalle, ingresa en el aspecto contable explicando el
inventario, como una lista de activos y pasivos preparado por el propietario de
la empresa antes que comience a operar.
Edad Contemporánea;
da lugar a la creación de Escuelas como ser: la personalista, del valor, la
abstracta, la jurídica y la positivista tendientes a solucionar problemas
relacionados con precios y la unidad de medida de valor, apareciendo conceptos
referidos a depreciaciones, amortizaciones, reservas, fondos, etc.
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